Un nuevo análisis de datos satelitales de la NASA reveló que cientos de edificios en la península de Palos Verdes, Los Ángeles, enfrentan una amenaza creciente por deslizamientos de tierra que se aceleran hacia el océano Pacífico. La situación empeoró tras las lluvias récord de 2023 y las intensas precipitaciones de principios de 2024.
Los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) confirmaron que el área afectada se expandió considerablemente desde que el Servicio Geológico de California estableció los límites de riesgo en 2007. Las mediciones actuales indican que el terreno residencial se mueve a un ritmo sin precedentes.
Las imágenes que preocupan a la NASA
Los datos captados por los satélites de la Agencia Espacial Europea Copernicus mostraron patrones preocupantes durante el otoño de 2024. Alexander Handwerger, geocientífico del JPL, destacó: "La velocidad del movimiento es suficiente para poner en riesgo la vida humana y la infraestructura".
Mediante técnicas avanzadas de radar, los especialistas identificaron que la zona inestable creció más allá de los límites previamente establecidos. Las imágenes satelitales evidencian el deterioro progresivo del terreno en áreas que antes se consideraban seguras.
El equipo de investigación descubrió en 2022 que los deslizamientos se aceleran durante las temporadas lluviosas, independientemente de la humedad previa del suelo. Este hallazgo contradijo teorías anteriores sobre el comportamiento de estos fenómenos.
La doctora Dalia Kirschbaum, científica física de la NASA, explicó que la mayoría de los deslizamientos de tierra en el mundo se desencadenan por lluvias intensas o prolongadas. El calentamiento global agrava esta situación al aumentar la capacidad de la atmósfera para retener agua.
El fenómeno del latigazo hidroclimático
Las temperaturas elevadas provocan un ciclo del agua más extremo, alternando entre períodos de sequía severa y lluvias torrenciales. Los expertos denominan este patrón como "latigazo hidroclimático", un fenómeno que Handwerger estudia para comprender mejor su influencia en los movimientos terrestres.
El científico continúa monitoreando la situación mientras desarrolla sistemas de alerta temprana que podrían ayudar a proteger a las comunidades en riesgo. La colaboración entre la NASA y otras agencias resulta crucial para prevenir posibles desastres en la costa del océano Pacífico.



