La delgada línea entre la vida y la muerte se volvió borrosa para Shakuntala Gaikwad, una mujer de India de 65 años que protagonizó uno de los episodios más escalofriantes de los últimos años y conmocionó a todo el mundo con su historia.
En un mundo que hoy parece lejano, pero que en 2020 estaba colapsado por el COVID-19, su historia dio la vuelta al globo al demostrar que, a veces, el sistema falla de la manera más terrorífica posible.
Muerte y vida: el diagnóstico del error
Todo comenzó en la ciudad de Baramati, India. Shakuntala, contagiada de coronavirus y con un cuadro que se agravaba por momentos. La mujer fue trasladada por su familia a un hospital local. Sin embargo, la saturación hospitalaria le jugó la primera mala pasada: no había camas.
Mientras esperaba en la ambulancia, la mujer perdió el conocimiento. Los médicos, desbordados por la emergencia, confirmaron lo que nadie quería escuchar: Shakuntala no tenía pulso. Se extendió el certificado de defunción y la familia, sumida en el dolor, comenzó los ritos funerarios habituales tras su muerte.
El milagro (o la pesadilla) en el ataúd tras la muerte
El protocolo en la India, especialmente durante la pandemia, exigía una cremación rápida. Y el cuerpo de Shakuntala estaba listo para el proceso final.
Sin embargo, justo cuando el dolor era más profundo y los preparativos terminaban, ocurrió lo imposible: la mujer abrió los ojos y empezó a llorar.
“La familia se preparaba para el último adiós en el funeral cuando ella reaccionó ante el asombro de todos los presentes”, relataron las crónicas de aquel momento en el estado de Maharashtra.
Un debate que sigue vigente tras la muerte
El caso no solo fue un milagro médico, sino un duro recordatorio de la precariedad del sistema sanitario bajo presión. Shakuntala fue llevada de urgencia nuevamente al hospital para recibir el tratamiento que inicialmente se le había negado por "muerta".
Este tipo de episodios, conocidos técnicamente como catalepsia o errores de diagnóstico por muerte aparente, reabrieron en su momento el debate sobre los protocolos de verificación de fallecimiento en contextos de catástrofe sanitaria.
Para Shakuntala, el destino le dio una segunda oportunidad, escapando literalmente de las llamas en el último segundo.






