"Se mató Rodrigo" decía la placa de Crónica TV delante de las imágenes del llanto de la Tota Santillán. Eran las 7 de la mañana del 24 de junio de 2000 cuando volvía a mi casa después de una noche con amigas y me enteraba, de esa manera, de la noticia más impactante de aquella época.

Rodrigo Bueno estaba en el apogeo de su carrera, una que parece que fue de años de fama pero que en verdad fue solo de seis frenéticos meses.

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En ellos, se ganó el corazón de millones de argentinos, cantó para Maradona, se conocieron decenas de romances, hizo hit todos sus temas y terminó con su vida en un accidente evitable.

Aquella fatídica noche, después de un día cansador que incluyó la grabación de La Biblia y el calefón de Jorge Guinzburg, Rodrigo cantó durante dos horas en una bailanta de City Bell.

"Fractura de cráneo con hemorragia cerebral", decían los periodistas que cubrían sin poder creer la muerte de Rodrigo.

Eran las 3.30 cuando con él al volante sin el cinturón de seguridad puesto, la camioneta Explorer roja volcaba. El cuerpo de Rodrigo acabó en el asfalto. Su sangre también.

Fernando Olmedo, hijo de Alberto, también había muerto en el accidente pero se sabría horas después dado que iba en la camioneta de casualidad.

En el asiento del acompañante iba Patricia Pacheco, la ex de Rodrigo, y Ramiro, el hijo de ambos que en ese entonces tenía solo 3 años. Atrás, viajaban Cachi Pereyra, uno de los asistentes del artista, y el Negro Moreno, productor musical.

"Me voy a morir"

Rodrigo sabía lo que le iba a pasar, le dijo a la revista Gente Alejandra Romero, quien era novia del cantante en el momento del accidente.

A principios de junio, poco después del cumpleaños número 27 de Rodrigo, él y su pareja viajaron a Cuba, donde se encontraron con Diego Maradona y aprovecharon para "bajar decibeles".

Días después de la muerte de Rodrigo Bueno, Romero dijo que cuando estaban en el Caribe, mientras bailaban en una disco, el cordobés se largó a llorar desconsoladamente.

"Agarrá la cartera, ¡nos vamos!", recordó Alejandra. "La cara de Ro transmitía terror. Le pregunté qué pasaba y me dijo: ‘Me voy a morir’", publicó Gente.

Según su relato, Rodrigo creía que lo iban a matar y que "un tipo grandote" lo seguía. "Me contó que ese tipo era argentino y que lo amenazó", recordó.

Qué pasó la noche del accidente

Con el correr de las horas, surgieron diferentes hipótesis. Se dijo que Rodrigo y Patricia habían discutido, que el cantante estaba alterado y que hasta había consumido alcohol (aunque no se pudo comprobar).

Cachi Pereyra negó todo tipo de anormalidad y Patricia solo reconoció que "él se puso nervioso porque no pudo pasar un telepeaje y después se la agarró con la camioneta blanca".

En esa camnioneta Blazer blanca iba Alfredo Pesquera, quien fue acusado en aquel entonces de homicidio culposo.

"Rodrigo le hizo luces para que se abriera y, cuando intentó pasar, la camioneta blanca cerró el camino. Entonces pegó el volantazo hacia la derecha y pegamos contra el guarda rail y empezamos a dar vueltas", declaró Pereyra.

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La muerte de Rodrigo Bueno: así quedó la Explorer. A 150 metros, se encontró el cadáver del cantante

La muerte de Rodrigo Bueno: así quedó la Explorer. A 150 metros, se encontró el cadáver del cantante

Fernando Olmedo murió por una fractura de tórax y traumatismos en la zona abdominal. Rodrigo, que iba sin el cinturón, fue hallado a 150 metros de la Explorer, con sus botas tejanas puestas, un jean clarito, campera y una remera oscura, una imagen que quedará por siempre en la memoria de los que la vieron.

En la autopsia los médicos confirmaron que Rodrigo murió por la hemorragia cerebral, producida por un traumatismo en el cráneo.

La premonición de Pesquera y su absolución

Alfredo Pesquera reveló al periodista Ricardo Ragendorfer en una entrevista hacia finales de 2006 que sufría una pesadilla recurrente: unos chispazos en la oscuridad de una autopista y una camioneta Explorer dando siete tumbos.

En todos los canales de televisión se hablaba de él como "un sicario al servicio de la mafia bailantera".

Pesquera era un "clandestino". Sus problemas con la Justicia por estafas reiteradas lo hacían permanecer oculto pero el accidente en el que se vio involucrado lo puso en la tapa de todos los diarios.

Fue imputado por "doble homicidio culposo y lesiones en concurso real" y detenido el 10 de marzo de 2001. Para todos, él era el culpable de la muerte de Rodrigo. Sin embargo, estuvo solo 31 días preso y en 2002 fue absuelto. Las pericias concluyeron que la culpa del trágico accidente fue del propio Rodrigo Bueno.

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La premonición de Alfredo Pesquera: su sueño recurrente con una autopsia y una Explorer dando vueltas

La premonición de Alfredo Pesquera: su sueño recurrente con una autopsia y una Explorer dando vueltas

Muchos años después, el 21 de diciembre de 2013, Alfredo Pesquera sería encontrado muerto dentro de una BMW X6. Se había pegado un tiro en la cabeza con el arma Smith & Wesson calibre 40 de Miguel Angel Graffigna, un financista asesinado presuntamente por aquel personaje.