Curiosidades

La muerte más extraña del Vaticano: el Papa que murió "por tragarse una mosca"

Al día de hoy, la tumba de este Papa se encuentra en las grutas de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y son muchas las versiones en torno a su muerte

Por UNO

La historia de la Iglesia Católica está plagada de intrigas, cónclaves interminables y figuras de un poder inmenso. Sin embargo, pocos relatos resultan tan desconcertantes como el del Papa Adriano IV, el único hombre nacido en Inglaterra que ha ocupado el trono de San Pedro.

Pero su hito histórico no es lo único que atrae a los curiosos, sino que es su supuesta muerte por una mosca lo que ha alimentado leyendas durante casi un milenio.

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El único Papa inglés habría muerto por culpa de una mosca. 

El único Papa inglés habría muerto por culpa de una mosca.

El Papa que murió luego de tragarse una mosca

La historia del Papa Adriano IV (Nicholas Breakspear) es recordada no solo por ser el único inglés en ocupar la silla de San Pedro, sino por las extrañas circunstancias de su muerte en 1159. Según relatos populares que han perdurado durante siglos, el fallecimiento del pontífice ocurrió de manera repentina y absurda.

La leyenda narra que, mientras bebía una copa de vino tras un discurso contra el emperador Federico Barbarroja, una mosca entró en su boca y se alojó en su garganta, causando una asfixia fulminante.

Aunque el relato de la mosca es una de las curiosidades históricas más compartidas, la mayoría de los historiadores modernos proponen otras causas para darle causa a la muerte de este Papa, y esa es la angina de Vincent.

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El cuerpo de este Papa se encuentra en las ruinas del Vaticano. 

El cuerpo de este Papa se encuentra en las ruinas del Vaticano.

Esta condición es una infección severa de las amígdalas que provoca un absceso periamigdalino (conocido como quinsy). En una era sin antibióticos, la inflamación podía ser tan extrema que cerraba las vías respiratorias y causaba la muerte.

¿Mito o realidad?

Los historiadores cuentan que es muy probable que los testigos de la época, al ver al Papa jadear y asfixiarse, interpretaran el bulto en su garganta o la dificultad para tragar como un objeto extraño. Como una mosca.

Hoy, la tumba de Adriano IV se encuentra en las grutas de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Su sarcófago de granito rojo guarda los restos de un hombre que, según la leyenda popular, no pudo sobrevivir a un pequeño insecto.

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