La mendocina que vive su primer Mundial lejos del país: la bandera en el balcón y lágrimas con el himno

Carolina Incaurgarat está radicada en Alicante, España y espera el partido entre Argentina y Cabo Verde con el corazón dividido entre la distancia y el orgullo

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Mientras millones de argentinos cuentan las horas para el partido de esta tarde entre la Selección y Cabo Verde, para Carolina Incaurgarat la espera tiene un condimento especial. Será otro capítulo de su primer partido lejos de casa, una experiencia que, asegura, le hizo descubrir que el amor por el país se siente todavía más fuerte cuando se está a miles de kilómetros.

Carolina tiene 47 años, nació en Guaymallén y desde diciembre de 2023 vive en Alicante junto a su marido, Sebastián, y su hija menor, Josefina, de 11 años. Allí reconstruyen su vida mientras ella trabaja como camarera en un hotel y él en una imprenta, después de haber logrado regularizar su situación migratoria.

Carolina montó una bandera en su balcón en Alicante. Es mendocina y argentina orgullosa.

Aunque en España tiene a sus hermanos, su corazón sigue repartido entre Mendoza y Alicante. Tres de sus cuatro hijos permanecen en la provincia -dos en Guaymallén y una hija en Malargüe-, donde también quedaron cuatro nietos: Pedro, Genaro, Lucas y Mía.

Pero en estos días todo gira alrededor de la pelota.

"Escuchar el himno lejos de casa me vuela la cabeza", dijo

"El Mundial se vive de una manera impresionante. Escuchar el himno estando lejos te vuela la cabeza", cuenta. Y reconoce que la emoción es mucho más intensa de lo que imaginaba cuando sus hermanos, que emigraron antes que ella, intentaban explicárselo.

A diferencia de muchos argentinos que se reúnen en bares o peñas para ver los partidos, Carolina elige vivirlos en la intimidad de su casa.

"Yo prefiero verlo tranquila porque me pongo muy nerviosa. Soy la típica que se para, camina, habla sola. Mi marido es igual. Entonces ponemos el despertador, nos acostamos temprano, vemos el partido y después, si podemos, dormimos un rato antes de ir a trabajar."

En el hotel donde trabaja, los españoles ya conocen su pasión futbolera.

"Siempre me preguntan: '¿Contenta con la Selección?'. Yo soy muy prudente. Les digo que hay que jugar cada partido. Muchos me responden: 'Sí, pero ustedes tienen a Messi'. Y claro... eso ayuda, pero hasta que no termina el partido no me animo a festejar nada", cuenta.

Según relata, en España reconocen enseguida el fanatismo argentino. "Acá saben que somos muy apasionados, muy patriotas. Eso les llama mucho la atención", señala.

Junto a su hija Josefina, esperando el horario del partido. "Es emocionante", dijo.

Pero hay una imagen que resume todo lo que está viviendo en este Mundial.

Una enorme bandera argentina en Alicante

En el balcón de su departamento de Alicante cuelga una enorme bandera argentina. Es su manera de sentirse un poco más cerca de Mendoza.

"Es mi primer Mundial acá y cada partido lo esperamos con una ansiedad enorme. Cuando veo una camiseta argentina por la calle me emociono. Es muy loco. Te dan ganas de salir a gritar. Vivirlo desde acá es increíble... es más, mientras te lo cuento se me llenan los ojos de lágrimas", reflexiona.

Porque hay sentimientos que no entienden de océanos. Y cuando juega Argentina, incluso a más de 10.000 kilómetros de Guaymallén, hay un pedazo de Mendoza que late con la misma fuerza.

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