Eliana Le Donne tiene 52 años, es mendocina, le dicen “Eme” y vive en Chacras de Coria, en Luján de Cuyo. La vida le tenía preparada una sorpresa tan grande como inesperada: ser una de las últimas personas que pudo ver con vida al papa Francisco en la Plaza San Pedro, en Roma.
La mendocina que logró una de las últimas fotos del papa Francisco con vida
La protagonista es Eliana Le Donne, una odontóloga de Chacras de Coria que, sin planearlo, terminó siendo testigo de un momento histórico

La imagen de Eliana Le Donne, la odontóloga mendocina que, sin saberlo, se encontraba presente durante la última recorrida del papa Francisco en la Plaza San Pedro.
GentilezaTodo comenzó como unas vacaciones familiares. Eliana y su esposo viajaron con sus dos hijas a Nepal, para hacer trekking hasta el campo base del Annapurna.
A la vuelta, pasaron por Italia para reencontrarse con su hijo, que está haciendo un intercambio en Roma. "Fue un viaje de aventura y reencuentro. No teníamos ni idea de que podríamos ver al Papa”, cuenta.
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Y ahí, sin planearlo, sucedió algo mágico.
“Decidimos ir a la Plaza San Pedro sin saber si estaría el Papa. Por su estado de salud, nadie sabía nada con certeza. Pero yo insistí. Tenía el presentimiento de que podía ser un hecho histórico. Y lo fue”, relata.
Ese domingo, la ciudad eterna amanecía tranquila, pero algo en el aire se sentía distinto. Cuando llegaron a la plaza, aparecieron las pantallas gigantes: Francisco iba a dar un mensaje desde el balcón. "Obvio que nos quedamos”, dice Eliana.
Y no solo eso: después del mensaje, el Sumo Pontífice bajó a saludar desde el papamóvil. La mayoría de la gente ya se había ido, y el lugar frente a las vallas estaba casi vacío. “Terminamos en un lugar privilegiado. Pasó frente a nosotros dos veces”, recuerda.
"Yo le grité `¡Jorge! ¡Somos de Mendoza!’. Quería que lo supiera. No sé si me oyó... pero ojalá que sí”, dice.
El momento fue intenso, breve y eterno al mismo tiempo. El Papa -quien murió el lunes pasado a los 88 años- pasó a escasos metros, saludando a los presentes, haciendo la señal de la cruz a un bebé que le acercaron. "Lo vi muy deteriorado físicamente, pero atento, presente, conectado con la gente”, asegura.
La imagen quedó inmortalizada en su celular y en su corazón. Esa misma foto que hoy, tras la noticia de la muerte del Papa, cobra un significado aún más profundo.
“Fue una sorpresa enorme estar ahí. Admiración total. Había personas de muchas religiones, pero el paso del papa generó algo especial, una energía diferente. Lo que sentí fue... admiración, sí. Alegría también. Y una emoción que todavía no me suelta”, cuenta Eme.
Hoy, desde Mendoza, repasa una y otra vez ese domingo de Pascua. Las palabras se le mezclan con la emoción. "Siento que estuve en el lugar y en el momento justo. Fui una afortunada. Poder haberlo visto, haberlo sentido tan cerca... y con vida. Un día antes de su partida. Eso no lo voy a olvidar jamás”.
Y cierra con una reflexión personal: "Para mí no fue solo el papa Francisco. Fue Jorge. Jorge, el compatriota. Y creo que él marcó una diferencia muy importante dentro del Vaticano. Ojalá el mundo lo recuerde por eso”.