Aunque las bajas temperaturas ya comenzaron a sentirse, el invierno de 2026 podría ser menos riguroso que otros años si se analiza el comportamiento promedio de toda la estación. Así lo indica el más reciente Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que prevé para los meses de junio, julio y agosto una mayor probabilidad de registrar temperaturas medias por encima de los valores históricos.
La proyección ubica a Mendoza dentro de una amplia franja del centro y norte del país donde se espera un trimestre más cálido de lo habitual. Sin embargo, los especialistas aclaran que esto no significa que desaparecerán las jornadas de frío intenso ni que las heladas quedarán fuera del panorama.
Por el contrario, el organismo meteorológico señala que durante el invierno continuarán produciéndose irrupciones de aire polar capaces de provocar descensos bruscos de temperatura durante varios días. Estos eventos, incluso, son considerados normales para la época y podrían sentirse con mayor frecuencia durante las primeras semanas de la estación.
Entonces... ¿qué diferenciará este invierno de otros en Mendoza?
La principal diferencia radica en que el promedio de temperaturas de todo el trimestre sería superior al habitual. Es decir, aunque puedan registrarse mañanas bajo cero o episodios de frío extremo, también habrá períodos más templados que elevarán la media estacional.
En cuanto a las precipitaciones, el informe muestra un escenario dispar dentro de la provincia. Para el norte mendocino, el pronóstico mantiene las características propias de la estación seca, con lluvias escasas y sin grandes cambios respecto del comportamiento histórico.
La situación es distinta en el Sur provincial. Allí, el Servicio Meteorológico Nacional proyecta una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales para el trimestre.
En una región donde el invierno suele estar asociado a las nevadas en la Cordillera, esta tendencia podría traducirse en una mayor acumulación de nieve en sectores de alta montaña y favorecer la actividad turística vinculada a los centros invernales.
El informe adquiere relevancia en un contexto en el que Mendoza ya comenzó a experimentar el ingreso de masas de aire polar. Durante los últimos días, varias localidades registraron temperaturas cercanas o inferiores a los 0 grados, mientras que sectores de la Cordillera y del Valle de Uco volvieron a mostrar paisajes cubiertos de nieve.
No obstante, el SMN insiste en que los pronósticos climáticos trimestrales no deben interpretarse como una previsión diaria del tiempo. Se trata de estimaciones sobre tendencias generales elaboradas a partir de modelos climáticos globales y herramientas estadísticas, que indican la probabilidad de que las condiciones se ubiquen por encima, dentro o por debajo de los valores medios históricos.
Por ese motivo, eventos puntuales como olas de frío, tormentas intensas o ingresos de aire polar pueden producirse en cualquier momento sin contradecir la tendencia general prevista para el trimestre.
En definitiva, el escenario para Mendoza apunta a un invierno con temperaturas medias más altas que las habituales, pero con episodios de frío intenso que seguirán formando parte de la estación. A esto se suma la posibilidad de un mayor nivel de precipitaciones en el Sur provincial, un factor que podría tener impacto tanto en la actividad turística como en las condiciones de la cordillera durante los próximos meses.



