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La mayoría no pasa de la tercera: las 6 etapas del matrimonio

Las relaciones de pareja han sido estudiadas clínicamente por especialistas en terapia familiar que han publicado diversos estudios

Por Gonzalo Ponce

El matrimonio es una estructura dinámica que atraviesa períodos de crisis y estabilización, fundamentales para la maduración del vínculo de pareja. Según diversos modelos de psicología evolutiva y especialistas en terapia familiar, como Mark Webb, estas etapas no solo ponen a prueba la resiliencia de la pareja, sino que permiten la transición de un enamoramiento biológico hacia un amor basado en la voluntad y el conocimiento profundo.

La investigación en salud social sugiere que el éxito de estas transiciones depende de la capacidad de los cónyuges para desarrollar habilidades de resolución de conflictos y empatía. Entender que cada crisis es una oportunidad de ajuste estructural permite a las parejas navegar los desafíos con una perspectiva de crecimiento, evitando el estancamiento en las fases de mayor fricción.

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Las 6 etapas del matrimonio

  1. Fascinación (simbiótica). Es la etapa inicial dominada por la neurobiología del enamoramiento. La dopamina y la oxitocina refuerzan la unión, creando una sensación de fusión. En esta fase, los cónyuges priorizan la gratificación mutua y establecen los cimientos afectivos. Es lo que los investigadores Bader y Pearson definen como la fase de "simbiósis", donde las diferencias se minimizan.
  2. Despertar (diferenciación). Con la convivencia, el velo de la idealización cae. Surge la "diferenciación", un proceso natural donde las individualidades comienzan a reclamar su espacio. El descubrimiento de imperfecciones puede generar irritación; sin embargo, es una etapa necesaria para que el amor deje de ser una proyección y se convierta en una relación entre dos personas reales.
  3. Turbulencia (práctica y readecuación). Considerada la etapa crítica por especialistas, es el periodo de mayor riesgo de ruptura. La frustración acumulada puede derivar en conflictos crónicos o distanciamiento. No obstante, estudios sobre resiliencia familiar indican que la presencia de hijos suele actuar como un catalizador para la búsqueda de herramientas de comunicación, permitiendo que la pareja aprenda a negociar en lugar de simplemente reaccionar.
  4. Alianza (reacercamiento). Tras superar las crisis de poder, la pareja establece una "Alianza". Aquí, la comunicación se vuelve funcional y el respeto se antepone a la necesidad de tener razón. Se acepta al otro con sus virtudes y defectos, transformando la tolerancia en una colaboración activa. Es el paso hacia un compromiso maduro y consciente.
Un psicólogo reveló cuáles son los dos pilares que más valoran las parejas en sus relaciones.jpg

Plenitud, es la última etapa de los matrimonios que llegan a su madurez.

  1. Armonía (colaboración). Generalmente coincidente con el "nido vacío" o la estabilización laboral, esta fase permite un reencuentro lúdico. Al disminuir las presiones externas (crianza, hipotecas), los cónyuges redescubren la complicidad. La literatura psicológica destaca que en este punto existe una comprensión profunda de la "alteridad", permitiendo disfrutar de la compañía mutua sin las urgencias de décadas anteriores.
  2. Plenitud (integración). Es la culminación del desarrollo matrimonial. La pareja ha integrado su historia compartida y goza de una seguridad emocional sólida. Esta etapa es un testimonio de la estabilidad y el aprecio mutuo. La satisfacción aquí no proviene de la ausencia de problemas, sino de la certeza de poseer las herramientas necesarias para enfrentar cualquier adversidad juntos.

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