En la búsqueda de productos de belleza para mejorar la piel y rejuvenecerla, muchos ignoran los trucos naturales que se pueden lograr combinando distintos ingredientes. En este caso, te enseñaremos a hacer una mascarilla casera que quita las arrugas, hidrata la dermis y permite una efectiva exfoliación.
La mascarilla casera de potasio y calcio que hidrata, reduce las arrugas y quita las impurezas de la piel
Esta mascarilla casera asegura resultados únicos en poco tiempo y sin gastar dinero extra. Aprende a prepararla en pocos pasos
La mascarilla de pocos ingredientes que permite tener una piel de porcelana
El sitio especializado en belleza ‘Serzen’, brinda recomendaciones para elaborar una mascarilla casera, con un barato ingrediente estrella: la leche. Este producto lácteo, según cuentan los profesionales, aporta potasio y sodio, dos nutrientes que permiten exfoliar, regenerar e hidratar la piel.
Además, el calcio ayudará a la cohesión de los tejidos para hacer la piel más resistente y elástica. En sintonía, la leche también aporta vitamina B, favoreciendo así la producción de colágeno para ponerle freno al desarrollo de arrugas. También es importante mencionar que las vitaminas A y E actúan como un potente antioxidante.
Para elaborar esta mascarilla casera que rejuvenece el rostro deberás mezclar, en un recipiente, dos cucharadas de leche en polvo con cuatro cucharadas de hidrolato de azahar, dos gotas de aceite esencial de citral, dos gotas de aceite esencial de geranio chino y dos gotas de aceite esencial de lavandín abrialis.
A continuación, cuando se forme una mezcla homogénea, aplicar un poco en el brazo para detectar si la piel hace alguna reacción. Superada la prueba de alergia, será momento de esparcir sobre el rostro de forma uniforme y dejar actuar durante 10 minutos.
Transcurrido el tiempo, enjuagarás con abundante agua tibia. Este truco de belleza puedes repetirlo una vez por semana. Al cabo de dos meses, notarás cómo el estado de la piel ha cambiado de manera radical gracias a esta mascarilla casera.
Los expertos recomiendan evitar aplicar la mascarilla constantemente porque puedes generar un efecto adverso. Lo que sí está permitido es colocarla de forma gradual: los primeros dos meses hacerlo una vez por semana y luego comenzar a utilizarla cada 3 o 4 días, dependiendo del resultado obtenido.





