La Justicia de Mendoza dictó un fallo que marca un nuevo antecedente en materia de Derecho Animal al reconocer expresamente a las yeguas Dulce y Batata como seres sintientes y sujetos de derecho.
La decisión se tomó en el marco de una causa por maltrato animal vinculada con la investigación por faena clandestina de equinos que se inició en Corralitos y que meses atrás derivó en el rescate de 19 caballos.
En esta segunda causa, considerada un desglose de la investigación principal, resultó condenado un hombre que integra el mismo grupo familiar involucrado en el expediente original. El imputado recibió una pena de cumplimiento efectivo, la inhabilitación por dos años para la tenencia y manejo de animales y el decomiso definitivo de las dos yeguas.
La resolución también dispuso que Dulce y Batata queden bajo la custodia definitiva de la Asociación Protectora Equina Mendocina Podemos Ayudarlos (PEMPA), organización que participó activamente en el rescate y protección de los caballos.
Intentó ocultarlas cuando llegó la Policía
Según surgió de la investigación, el ahora condenado intentó esconder a las yeguas en un predio vecino cuando advirtió la llegada de la Policía. Incluso escapó del lugar para evitar ser detenido.
Sin embargo, los investigadores lograron recuperar a Dulce y Batata y ponerlas a resguardo. Posteriormente, el hombre fue detenido y quedó sometido al proceso judicial que culminó con la condena homologada este lunes.
Desde PEMPA destacaron especialmente el reconocimiento judicial de las dos yeguas como seres sintientes y sujetos de derecho, una definición que consideran de gran relevancia jurídica y que se suma a otros antecedentes obtenidos en Mendoza en materia de protección animal.
"Esta resolución constituye un nuevo avance en el reconocimiento jurídico de los animales no humanos como víctimas merecedoras de protección efectiva", señalaron desde la entidad a través de su representante legal, el abogado Jerónimo Allende.
El fallo refuerza una tendencia cada vez más presente en los tribunales argentinos, donde los animales comienzan a ser considerados desde una perspectiva que trasciende su condición de bienes y reconoce su capacidad de sentir, sufrir y ser protegidos por el ordenamiento jurídico.




