Naturaleza

La joven que llevó su físico al límite y rompió un récord mundial por una causa ambiental

La joven tuvo que prepararse físicamente para atravesar este desafío y lograr el récord, donde su peor enemigo fue la somnolencia

En un acto que combina la resistencia física extrema con un profundo simbolismo ecológico, la joven activista keniana Truphena Muthoni, de 22 años, ha logrado una hazaña sin precedentes: permanecer abrazada a un árbol durante 72 horas consecutivas, es decir, tres días seguidos.

Este récord no solo le ha valido un lugar en el prestigioso libro de los Guinness World Records, sino que se ha convertido en un potente altavoz para la crisis climática actual.

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La organización Guinness certificó oficialmente que Muthoni batió la marca mundial.

La organización Guinness certificó oficialmente que Muthoni batió la marca mundial.

Un abrazo de 72 horas

El pasado lunes, la organización Guinness certificó oficialmente que Muthoni batió la marca mundial de la "maratón más larga abrazando un árbol". Lo que podría parecer un desafío curioso es, en realidad, una declaración política y ética.

Abrazar un árbol muestra que la naturaleza no es algo separado de nosotros; es nuestra familia", declaró la joven tras completar su hazaña. Claro, mantenerse de pie y aferrada a un árbol durante tres días seguidos no fue una tarea sencilla. El récord anterior, establecido por el ghanés Frederick Boakye con poco más de 50 horas, fue superado con creces.

Con este gesto, la joven activista buscó demostrar que la protección del medio ambiente no debe ser un evento aislado o una moda pasajera, sino un compromiso sostenido y perseverante.

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Truphena Muthoni no es una desconocida en el ámbito del activismo.

Truphena Muthoni no es una desconocida en el ámbito del activismo.

Truphena Muthoni no es una desconocida en el ámbito del activismo. Actualmente, y más allá del récord, se desempeña como embajadora de la Campaña de los 15.000 millones de árboles en Kenia, una ambiciosa iniciativa nacional que busca restaurar los ecosistemas.

Dos intentos, distintas preparaciones

El hecho de mantenerse de pie y abrazada a un árbol ya había sido realizado por esta joven, quien primero lo hizo por 48 horas. En este, realizó un ayuno y redujo su consumo de agua para entrenar a su cuerpo a fin de aguantar largos períodos sin ese líquido, pero se dio cuenta de que este enfoque fue un error.

En su segundo asalto al récord, cambió de táctica y aumentó el consumo de agua semanas antes del reto. Esto, explicó, marcó una diferencia notable: "No me cansé en absoluto durante el intento. El principal desafío que experimenté fue la somnolencia", contó la joven.

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