En lo profundo del Amazonas, donde la selva parece guardar secretos milenarios, la historia emerge desde la tierra misma en una isla mística de América del Sur. La naturaleza se entrelaza con el pasado, revelando un tesoro de hace siglos.
Lo que parecía un accidente, la caída de un árbol gigantesco, terminó revelando un fragmento olvidado de humanidad. Siete esferas, silenciosas, intactas, que dan a conocer cómo vivía una antigua civilización del Amazonas.
La isla artificial de América del Sur donde arqueólogos dieron a conocer 7 esferas que cambian la historia del Amazonas
El hallazgo ocurrió en una isla artificial del sitio arqueológico Lago do Cochila, un espacio que ya de por sí desafía la idea de una Amazonas “vacía” en el pasado. Estas islas no son naturales. Fueron construidas por pueblos ancestrales que supieron leer y transformar su entorno. Allí, enterradas, aparecieron las esferas de arcilla, algunas de hasta 89 centímetros de diámetro.
Pero lo más intrigante no es su forma, sino su propósito. Lejos de ser objetos decorativos o simples curiosidades, estas esferas funcionaban como urnas funerarias. Dos de ellas contenían restos humanos, huesos que alguna vez sostuvieron vida, mientras que las demás guardaban semillas y restos de animales como peces, ranas y tortugas. Todo indica que no eran depósitos al azar, sino parte de rituales complejos, donde la muerte no era un final, sino una transición simbólica de civilizaciones antiguas de América del Sur.
Lo que estas piezas revelan
La más grande media casi un metro de diámetro y pesaba unos 350 kilos, según Márcio Amaral, arqueólogo del Instituto Mamirauá en Tefé, Brasil, quien ayudó a dirigir las excavaciones. Las urnas no parecen pertenecer a ninguna de las tradiciones cerámicas conocidas en el Solimões Medio ni en la Amazonía brasileña en general.
Los arqueólogos creen que estos rituales implicaban procesos largos, donde el cuerpo era transformado antes de ser depositado en las urnas, casi como si se le otorgara un nuevo “cuerpo” para el más allá. Sin embargo, el misterio sigue intacto. No se conoce con precisión la antigüedad de estas piezas, aunque todo apunta a que son precolombinas, con siglos ,o incluso milenios, de historia. Tampoco está claro si la misma cultura que construyó las islas fue la que creó estas urnas.





