Un experimento que tenía como base una popular ilusión óptica lanzó importantes conclusiones sobre el funcionamiento del cerebro humano. Esta ilusión es conocida como "difusión del color neón", y recientemente se descubrió que nos puede enseñar la forma en la que percibimos el mundo.
La ilusión óptica que te puede enseñar algo que desconoces de tu cerebro
Una ilusión óptica utilizada en un experimento generó una curiosa reacción en ratones, y puede ser clave en cómo percibimos el mundo
La ilusión óptica que científicos usaron para un estudio
El funcionamiento básico de la ilusión óptica es sencillo: hay un patrón de líneas finas sobre un fondo sólido, algunas coloreadas y otras negras. Las coloreadas forman alguna forma geométrica como puede ser un cuadrado o un círculo. Si observamos fijamente el centro de la zona coloreada, nuestro cerebro automáticamente llenará con ese color el espacio entre las líneas.
Esta forma, además, parece más brillante que la zona que la rodea. Esto sucede por que el cerebro humano llene un contorno que realmente no existe, pero hasta el momento no había certezas de por qué sucedía.
Ahora, científicos de la Universidad de Tokio investigaron qué pasaba en la corteza visual cuando se mira una ilusión de este tipo. Esa zona es la que procesa los datos visuales cuando ingresa luz a nuestro ojos, y los envía a otras áreas del cerebro.
La corteza visual tiene seis capas, identificadas como V1 a V6. Cada una de estas capas procesa una característica particular de la imagen. La más básica es la V1, mientras que las otras se encargan de datos de más complejidad. Hasta el momento no se sabía qué papel cumplían las neuronas V1 cuando se percibía el brillo ilusorio.
Tras el experimento, el coautor Masataka Watanabe expresó que "la relación observada entre V1 y V2 en el procesamiento de la ilusión implica que la conciencia es un proceso de arriba hacia abajo".
Esto hace referencia a que nuestro cerebro interpreta el entorno teniendo en cuenta experiencias previas, no solo mediante estímulos visuales. Si fuera un proceso ascendente, el cerebro sólo se encargaría de formar la imagen como un rompecabezas hasta formar algo coherente, sin uso de la memoria.
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En el estudio se reveló que las neuronas V1 responden tanto a imágenes ilusorias como a no ilusorias, pero tardan más en responder a las primeras. Así, se dedujo que las neuronas V1 necesitan retroalimentación de áreas visuales superiores para procesar este tipo de ilusiones.





