Como cada 25 de julio, Mendoza tuvo su celebración del Santo Patrono Santiago con procesiones, misas, espectáculos y una participación popular marcada por la fe, el colorido y la tradición. Pero este año, el mensaje central de la Iglesia católica tuvo un tono especialmente esperanzador y comunitario.
La Iglesia celebró al Santo Patrono Santiago con procesión, misa, bailes y un mensaje de unidad
El vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis, llamó a los fieles a dejar de lado las peleas y trabajar en comunidad tanto creyentes como no creyentes
Durante el acto religioso central, el padre Marcelo De Benedectis instó este viernes a los mendocinos a “no pelear”, a “no bajar los brazos” y a trabajar juntos por la paz, sin importar las creencias. "Dios nos pide que sembremos, después solo él sabrá cuándo vamos a cosechar”, expresó en diálogo con Canal 7.
Una procesión por el Santo Patrono Santiago cargada de símbolos y fe
Desde la mañana temprano, la Parroquia de San Nicolás y Santiago Apóstol, ubicada en la Peatonal Sarmiento, fue epicentro de misas, oficios religiosos y venta de la tradicional paella.
Después de la misa del mediodía, la imagen del Santo fue sacada a la calle, colocada en un camión del Ejército y escoltada por granaderos.
A las 15 comenzó la tradicional procesión, que recorrió el centro mendocino con una notable participación de fieles.
El arzobispo Marcelo Colombo presidió un oficio en plena Peatonal y acompañó el mensaje pastoral que este año hizo eje en la construcción comunitaria y el trabajo colectivo por una sociedad más justa.
Color popular, tradiciones vivas y una comunidad presente
El clima soleado y cálido acompañó un día de celebración que no terminó con la procesión.
Durante la tarde, hubo múltiples espectáculos artísticos con fuerte presencia del folclore y también de la comunidad boliviana, que aportó color con sus bailes típicos y trajes tradicionales.
Entre los presentes se destacaron autoridades como la vicegobernadora Hebe Casado y la rectora de la UNCuyo, Esther Sanchez. También hubo turistas que se sumaron a las celebraciones, atraídos por la dimensión espiritual y cultural de una fiesta que refleja el espíritu diverso de Mendoza: sacerdotes, monjas, niños, granaderos, músicos, bailarines y fieles caminaron juntos en una jornada que unió fe y comunidad.







