Franco Mazzoca (27), un joven dedicado a la venta de insumos y máquinas para impresión 3D y que fue destacado por la fabricación de una prótesis para un niño discapacitado, viajó hasta la Base Marambio a instalar este tipo de dispositivos para ayudar a los científicos que trabajan en el lugar más austral del mundo.
La historia de un mendocino en la Base Marambio a donde se instaló con sus equipos 3D
Se llama Franco Mazzocca y es un genio de la impresión 3D. Tuvo la importante tarea de dejar operativos estos dispositivos para la operación de la Base Marambio
A través de su canal de YouTube, Día de la Toalla, documentó esta experiencia única que vivió desde el martes 16 de enero al 25 de este año. Desde el verano con ondas de calor sofocantes en Mendoza al frío polar de 0 grados sin escalas, así fue el viaje de Franco. Su canal tuvo más de 27.000 visitas en las últimas semanas.
La iniciativa surgió del reconocimiento del potencial de la impresión 3D en situaciones extremas. La verdadera utilidad radica en la capacidad de fabricar repuestos y prototipos en lugares de difícil acceso, como la Antártida.
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La Base Marambio, bajo la jurisdicción del Comando Antártico, representa la principal entrada logística de Argentina en la Antártida y sirve como punto de partida para el despliegue de numerosos campamentos científicos durante la Campaña Antártica de Verano.
Su nombre, al igual que el de la isla en la que está ubicada, rinde homenaje al piloto de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Argentino Marambio.
Marambio es un polo de actividad científica. En sus instalaciones el Servicio Meteorológico Nacional brinda un completo estudio de las condiciones meteorológicas de la zona como parte de la red mundial de meteorología, contribuyendo también a través de radiosondeos meteorológicos y de la capa de ozono, de radiación solar y análisis nuboso de la atmósfera.
En este lugar con muy pocos habitantes y con condiciones extremas, Franco hizo su aporte con la instalación de las impresoras, el diseño de repuestos y además tuvo que viajar a Buenos Aires para terminar de dejar instalados estos equipos.
"Fue una experiencia única estar y vivir en una base militar y sentir los paisajes de La Antártida. El sentimiento era como que La Antártida no quería que estuviéramos ahí, por los temporales y la poca visibilidad que impedía hasta que los helicópteros volaran", relata en su video más visto en su canal.
"He conocido gente de todos lados y esto me permitió incorporar un poquito más la impresión 3D, para que se vea el enorme potencial que tiene, incluso con nieve y temperaturas bajo cero", rescata.
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