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Para imitar

La historia de "Posible", el café que emplea a personas con discapacidades

El local abrió hace una semana. Fue creado especialmente para fomentar la inclusión laboral. Ya tiene gran convocatoria por su impacto social y su historia

La resiliencia es la capacidad de crear oportunidades a partir de las adversidades de la vida. Juan Matías, resiliente por naturaleza, conoce desde hace cuatro años los obstáculos que viven las personas con discapacidad en la sociedad. Es que Valentino, su hijo, fue diagnosticado cuando tenía dos años con trastorno del espectro autista (TEA). Motivado por su historia, decidió crear "Posible", un café inclusivo ubicado en pleno centro mendocino, al lado del mítico Café Jockey Club.

El generador de esta historia conoce bien el rubro gastronómico y, motivado por su historia personal, decidió dejar de lado los discursos vacíos a favor de la inclusión y tomar cartas en el asunto. El resultado fue un café que convoca, que le da trabajo a personas con discapacidad y a la vez ofrece opciones deliciosas de cafetería en pleno centro de Mendoza.

La historia detrás del proyecto

Juan Matías tiene 35 años y desde hace 4 vive de cerca la falta de inclusión que la sociedad tiene para con las personas con discapacidad. Es que su hijo, Valentino, fue diagnosticado con trastorno del espectro autista cuando tenía apenas dos años.

En un viaje a España, Juan observó la vía pública europea inundada por publicidades que mostraban a las personas con discapacidades de manera directa y sin tapujos. Motivado por esa observación y por su propia historia fue que decidió tomar cartas en el asunto y llevar a la práctica una acción que lleve bien alto y con orgullo la bandera de la inclusión.

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Con vasta experiencia en el rubro gastronómico, este joven de 35 años inauguró hace pocos días una cafetería pensada especialmente para emplear a personas con discapacidad. El proyecto estrenó el concepto en la provincia y la gente lo hizo notar: el café se llena de clientes que van predispuestos a pasar un buen rato y ser parte de un proyecto que busca desestigmatizar. "La idea es romper el mito de que la persona con discapacidad se queda en la casa y no puede hacer lo que hacen todos", asegura Juan.

Cómo funciona Posible

A pocos días de haber inaugurado el local, Juan asegura que ya ha recibido decenas de currículums a través de las redes sociales con casos de personas con discapacidad que quieren trabajar en el café. "Sin dudas había un nicho que no estaba atendido y nosotros hemos podido dar con él y crear este proyecto", afirmó.

El proceso de selección del personal se hizo junto al Departamento de Discapacidad de Capital. Hoy son cuatro las personas con discapacidad que trabajan en el café y realizan las tareas específicas para las que se capacitaron durante un mes. Los turnos que cumplen son de 9 a 12 y de 16.30 a 19.30 y se dedican a exprimir jugo, preparar los tostados de jamón y queso, hornear y servir las medialunas imperdibles del lugar y preparar las mesas, entre otras cosas.

Lucía es una de las trabajadoras que padece síndrome de Down y decidió por motus propio comenzar a atender a los clientes. Ariel, por su parte, tiene discapacidad en el aprendizaje y con 40 años dice que es la primera vez que trabaja formalmente: "Antes hice pasantías en un supermercado, pero el café me gusta más porque tengo contacto con la gente". Además, no solo piensa en su situación sino que también le emociona el proyecto en general: "Me pone contento que se le de esta posibilidad a tantos chicos como yo que no pueden conseguir trabajo".

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Parte del equipo de Posible: Nahuel, Noelia, Juan Matías y Ariel.

Parte del equipo de Posible: Nahuel, Noelia, Juan Matías y Ariel.

En cuanto al día a día laboral, el dueño del local asegura que ningún empleado es "tratado con coronita": "Acá a la persona con discapacidad se le da un trato normal. Se levanta, viene a trabajar, cobra su sueldo y cumple la rutina".

Los granos de café se muelen en el lugar e inundan con un sabroso aroma que se complementa con el de las medialunas horneadas. El dueño de Posible conoce bien el rubro gastronómico y sabe que cualquier negocio debe ser rentable. Por eso, con una oferta exquisita, variada y accesible, Juan Matías creó un comercio con gran impacto social y demostró que se puede complementar la inclusión con lo rentable.

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Muchas personas pasan por el café y saludan simpáticas a Juan quien les pide que vuelvan en un rato cuando haya alguna mesa disponible. Al emprendedor le cuesta disimular la alegría y satisfacción frente al buen recibimiento que han tenido los mendocinos con esta idea. Sin embargo, se lo ve firme y serio cuando habla de la idea principal de su emprendimiento.

"La finalidad de este café es que visibilicemos a la persona con discapacidad y la veamos operativa. Yo lo que quiero es normalizar. Muchas veces la gente se frena en el detalle de si decís discapacitado o persona con discapacidad y queda todo ahí", contó. Juan coincide en que las acciones concretas son las que verdaderamente generan ese cambio que necesitamos como sociedad.

El café atiende de 7.30 a 20.30. Los sábados hasta las 13, y la idea es abrir también los sábados por la tarde y domingos en la mañana. Además, proyecta crear otra sucursal muy pronto para cubrir parte de la demanda de trabajadores que están teniendo.

Respecto al largo plazo, Juan Matías le asegura trabajo a las personas por las que ideó este café y deja bien claras sus convicciones: "Un Posible que abre es un Posible que no cierra nunca más".