Un humilde chacarero sanrafaelino, de mente muy despierta, supo levantar la cabeza del surco y mirar al cielo y hacia un futuro distinto. Conjugó su contracción al trabajo, las enseñanzas de sus mayores y saber soñar sueños tan altos y locos, como querer hacer florecer un jardín digno de Versalles o de una finca de la Inglaterra victoriana en el desierto malargüino. Y Jorge Carmona junto su bagaje de enseñanzas que le dio la vida, sus ahorros de esforzado trabajador petrolero, creó lo imposible: los más bellos laberintos que pueda tener nuestra provincia en el corazón de la sureña Malargüe, hoy atracción insoslayable del lugar, que se suma a la rica oferta turística provincial.

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Don Jorge Carmona, supo conjugar el amor por la naturaleza, el trabajo duro y la visión de crear un paraíso para atraer al turista que va a Malargüe.

Don Jorge Carmona, supo conjugar el amor por la naturaleza, el trabajo duro y la visión de crear un paraíso para atraer al turista que va a Malargüe.

Jorge Carmona tiene 61 años, una esposa que empuja y trabaja a la par, y cinco hijos -un varón y cuatro mujeres-, que vio adelantado su retiro cuando trabajaba en el petróleo en Malargüe, supo dar un golpe de timón en su vida al quedarse sin trabajo, y con sus ahorros supo volver -por amor- a sus raíces, y lograr lo que no pudieron los alquimistas: crear "oro" de una tierra casi estéril y de clima duro, patagónico.

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La mágica historia de los laberintos

"Del año '80 al '95 trabajé en el petróleo para empresas de Mendoza, en Pampa de Palauco, o Cerro Fortunoso como mecánico de motores y equipos de bombeo. Pero un presidente cerró todo, y ahí empecé a armar mi chacra, mi finca, mi vivero. Había ahorrado y compré una máquina motoniveladora, un camión, y otras herramientas, y comencé a labrar la tierra, pero no como chacarero, buscando un futuro mejor", explicó el hombre nacido en Monte Comán, San Rafael.

"Trabajé hasta los 20 años en las chacras de mi abuelo, en Monte Comán, pero era tan ingrato eso, que a los 20 años me tomé el tren con mi hermano y nos vinimos a buscar trabajo en el petróleo", recordó el creador de Laberintos Carmona.

“Cuando uno nace en la tierra, trabajando de sol a sol, busca la forma de ahorrar un peso para no caer en lo mismo. Uno aprende en la chacra que puede tener un buen año, pero al otro no, entonces hay que ahorrar para evitar retroceder o poder zafar", explicó sobre cómo tuvo que dejar su trabajo como mecánico en los pozos de petróleo.

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Adiós al petróleo y bienvenida al turismo

Don Jorge Carmona está muy orgulloso de su obra, que es un verde predio donde hay dos laberintos, y además otros servicios para los visitantes, como churrasqueras (14) y sus mesas y bancos, sanitarios, canchas de fútbol y beach vóley, un salón para comedor y refugio si el tiempo se pone muy feo. "Acá es todo bosque, lo planté hace como 15 años. Ell viento en los laberintos casi no se siente. Son cortinas de sauces y álamos. La primera idea fue hacer un camping y lo hice, pero me di cuenta de que no me iba a dar muy buen resultado. Emprendí esto por el amor por la tierra y las plantas", explicó Jorge, que agregó: "En el salón comedor tengo pensado sumarle una cocina, para dejar armado un lindo restaurante, para ofrecer el famoso chivito malargüino y otros platos que a la gente le gusta tanto".

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"Después de 14 años que trabajé en el petróleo, compré estos terrenos, porque me tira la tierra. He nacido trabajando la tierra. Acá se decía que el futuro de Malargüe era el turismo, no sabía qué hacer, e hice un camping y también un vivero, para vender plantas, y para preparar la tierra –la sombra le da humedad y recupera la tierra-.", explicó el sureño.

Que el futuro emprendimiento iba a tener relación con plantas y labranza era un número puesto, pero faltaba hilar fino para encontrar el negocio ideal. "En el año ’84 yo había ido de luna de miel con mi esposa a Córdoba, y vi un laberinto allá, y me quedó picando la idea. Entonces me dije: yo de turismo no sé nada, y me acordé lo del laberinto, y es algo que se relaciona con lo que yo sé”, recordó Carmona.

Ya decidido, Jorge puso manos a la obra en su proyecto, y se encontró con el primer obstáculo. "Me costó mucho diseñarlo. Saqué un modelo de Google, pero era chiquito, y los tuve que ir reformando y agregando pasillos para que fuera más grande. En este momento ese primero tiene 70x70m, y 1,5m de altura en los setos", enumeró el emprendedor.

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Este fue el primer laberinto realizado por Carmona, copiado de Google y modificado para hacerlos más grande. Se trata de un cuadrado de 70 x 70m, con un recorrido de más de 1.100 metros, lo que demanda un largo paseo entre los setos verdes de ligustro, arabia y grateo.

Este fue el primer laberinto realizado por Carmona, copiado de Google y modificado para hacerlos más grande. Se trata de un cuadrado de 70 x 70m, con un recorrido de más de 1.100 metros, lo que demanda un largo paseo entre los setos verdes de ligustro, arabia y grateo.

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Internacional. Los miles de turistas que visitan la ciudad de Malargüe tienen el atractivo cercano de los bellos laberintos de don Carmona.

Internacional. Los miles de turistas que visitan la ciudad de Malargüe tienen el atractivo cercano de los bellos laberintos de don Carmona.

Al principio sacarle provecho a la tierra esteparia y cuasi patagónica del departamento más sureño de la provincia fue una durísima pulseada, "pero cuando las plantitas ya tenían 30 centímetros, que se veía verde, bien marcado, ahí me embalé más, y pensé vamos a hacer otro, pero no iba a hacer otro igual, así que hice uno redondo. Y así nació el laberinto circular, llamado el de Los Deseos, ya que en el centro tiene un pozo de los deseos", confesó Jorge sobre la idea de un segundo laberinto. El inquieto Carmona le suma a la belleza del lugar un incipiente colección de autos y carros antiguos. "Los fui comprando pensando en que algún día los iba a poder exponer. Tengo viejos carros de carga, de seis mulas, sulkys, y autos viejos a los que voy a ir restaurando con lo aprendido como mecánico cuando trabajaba en el petróleo", añadió Jorge.

Una fiesta de 15 para que descubrieran la joya del desierto

Una vez terminado, el proyecto quedó estancado, por falta de un pequeño empujón. "No podía inaugurarlo, no me daban bolilla con apoyo, así que pasaron años, y lo tenía listo, pero lo usábamos con mi familia, hasta que una de mis hijas cumplió los 15 años, y la hermana mayor, que ahora tiene 35 años, hizo un video para la fiesta. Nosotros nunca lo habíamos visto de arriba, porque no había mirador, ni nada. La gente del video elevó un dron, y nosotros lo estábamos mirando en una notebook apoyada en el capot del coche, y con las imágenes del dron nos quedamos todos sorprendidos por la belleza que veíamos", recordó Carmona.

"A los días, mi hija puso el video en Facebook, después que pasó el cumpleaños, y una chica que estaba a cargo de la Dirección de Turismo de la Municipalidad, Débora Ferrero se sorprendió cuando vio la publicación, y dijo esto es bellísimo, ¿estará en Córdoba, en la ciudad de Mendoza?. Alguien de su oficina le dijo, que no, que era de acá de Malargüe, en la finca de don Carmona, y no lo pudo creer", continuó su relato el trabajador devenido en exitoso empresario turístico.

Respecto al espaldarazo que faltaba para abrir al público los maravillosos laberintos, el madrinazgo de Débora Ferrero fue fundamental. "(Ferrero) pidió que la llevaran a ver el laberinto de inmediato, y llegó. Tengo en la propiedad una pala cargadora, y la subí a ella bien alto para que mirara, y aprovechó e hizo un video con el celular, y me dijo: ¡Don Carmona, a esto hay que inaugurarlo ya!. Yo le dije que, si me ayudaba con algunos detalles, como luz o baños, lo inauguraba. Ella tuvo una reunión con otros directores, y me dieron el apoyo que me faltaba, y ahí explotó esto", concluyó la historia del génesis de un lugar que ha cambiado la cara de la villa cabecera de Malargüe y mejorado la oferta turística del lugar.