Se trata de la Lanza Sagrada, también conocida como la Lanza de Longino. Esta pieza, cargada de significado espiritual, ha pasado de manos de emperadores y conquistadores. Napoleón la buscó obsesivamente y Adolf Hitler llegó a tomarla convencido de que poseía una fuerza capaz de cambiar el destino del mundo.
La historia del objeto sagrado, la lanza que atravesó a Jesús
La historia de la Lanza Sagrada, también conocida como lanza del destino, se remonta al momento en que, según la tradición cristiana, un soldado romano perforó con ella el costado de Jesús durante la crucifixión para confirmar su muerte. Según relata el Evangelio de Juan, de la herida brotaron sangre y agua, un hecho que ha sido interpretado a lo largo de la historia como un símbolo del nacimiento espiritual de la Iglesia, reflejado en los sacramentos del bautismo y la eucaristía. Aunque la ciencia ofrece una explicación médica al fenómeno, la historia religiosa le otorga un significado mucho más profundo.
La historia de la lanza: de la obsesión de Napoleón al robo de Hitler
La historia de la lanza sagrada está rodeada de leyendas, batallas y líderes que vieron en ella un símbolo de poder divino. A lo largo de los siglos y del mundo, distintos personajes históricos la habrían llevado consigo al campo de batalla, creyendo que otorgaba la victoria a quien la poseyera.
La historia sitúa a la lanza de Longinos en manos de figuras como Constantino el Grande, Teodosio, Carlos Martel e incluso Carlomagno. Relatos la conectan con momentos clave: desde el retroceso de Atila hasta las cruzadas. También se menciona su paso por Jerusalén, Constantinopla y Viena, donde fue parte del tesoro imperial. Aunque nunca la tuvo en sus manos, para un estratega como Napoleón, convencido del destino y del poder de los símbolos, esta reliquia no era solo un objeto religioso, sino un amuleto de victoria asociado a grandes líderes.
Según el portal Muy Interesante los nazis, fascinados por el ocultismo, la buscaron como parte de sus expediciones esotéricas, y fue Hitler quien ordenó robarla en 1938, creyendo en su poder. Tras varios traslados y ocultamientos durante la guerra, fue encontrada por los Aliados el mismo día de la muerte de Hitler, el 30 de abril de 1945. Hoy, la reliquia se exhibe nuevamente en el museo Hofburg de Viena y sigue viva en la historia, inspirando películas, series y novelas.
¿Dónde se encuentra este objeto que marcó la historia del mundo?
Actualmente, se conocen al menos cuatro lanzas atribuidas a la que atravesó a Jesús: una en el Vaticano (no exhibida), otra en el museo Hofburg de Viena, una tercera en Cracovia (posiblemente una copia) y la llamada Lanza de Antioquía en la catedral de Echmiadzin, Armenia. Una quinta lanza, que estuvo en Francia, desapareció tras la Revolución de 1789.








