Diario Uno > Sociedad > Supervivencia

La eterna lucha por la supervivencia de una niña y su madre

Indra Lara Bustos Rossini contrajo encefalitis necrotisante aguda a los 11 meses de vida. Desde ese momento, hace casi 10 años, su madre lucha constantemente para que su hija tenga la cobertura y las condiciones de vida que necesita. Hace dos semanas le cortaron el gas y ahora la luz, por falta de pago.

Analía Rossini es empleada de comercio, madre soltera, tiene 35 años y los últimos 10 han sido de lucha, o más bien defendiendo las posibilidades de supervivencia de su hija. A los meses de nacida Indra Lara Bustos Rossini contrajo un virus que le produjo una lesión neurológica total. Durante todos estos años Analía ha tenido que realizar constantes acciones, muchas de ellas judiciales, para que que su prepaga le brinde la cobertura correspondiente, que incluyó el alquiler de una vivienda y el pago de los servicios para mantener una internación domiciliaria. Pero, hace dos semanas le cortaron el gas, este lunes le cortaron la electricidad (que Analía logró que se reconecte), se deben 6 meses de alquiler y no logra, desde 2017, que le entreguen el equipamiento ortopédico necesario. "Estoy muy cansada, a veces siento que no puedo más", dice la madre.

En estos 10 años la historia y las vicisitudes por las que ha pasado Analía, como madre, y su hija Indra, han sido reflejadas en diferentes momentos por los medios de prensa. Incluso sus constantes necesidades y reclamos por falta de cobertura, quedaron reflejadas en campañas de todo tipo.

Te puede interesar...

indra lara bustos rossini 1.jpg

Indra estuvo internada en Buenos Aires durante 4 años, en el Instituto Fleni, de rehabilitación. Después ella y su madre regresan a Mendoza, donde para su internación domiciliaria, con enfermería las 24 horas. "Todo lo he conseguido con recursos de amparo", cuenta Analía.

Por resolución judicial, la prepaga debe cubrir todas las necesidades médicas y de rehabilitación de la niña y los gastos de alquiler y servicios de la casa donde vive.

Quien tiene ese expediente, que ya acumula 10 cuerpos, es el Segundo Juzgado Federal, que originalmente presidía la jueza Olga Pura Arrabal, "una excelente persona, que me ayudó un montón", dice la madre. Pero, hace unos 2 años, cuando la jueza Arrabal pasó a la Cámara de Apelaciones, el juzgado fue subrogando por el juez tucumano Juan Carlos Najul, que "ni siquiera se interiorizó del caso ni quiso atenderme" y comenzaron las dificultades para la niña y su madre, por demoras en la entrega de los medicamentos, el equipamiento y los pagos de alquiler y servicios.

Hoy el juzgado, desde noviembre, ya tiene como titular a Pablo Quirós, que aún no ha tenido intervención en el caso. Pero las demoras han generado que la niña esté pasando por una situación grave.

indra 2.jpg

La realidad hoy indica que:

-Hace dos semanas la casa donde vive Indra está sin gas, por corte por falta de pago. Este lunes también le cortaron el suministro eléctrico y le retiraron el medidor, pero una rápida acción de Analía hizo que se restableciera el suministro, pese a que hay una deuda de $36.000.

-La resolución judicial indicó en su momento que la prepaga debía cubrir el alquiler de la vivienda, para asegurarle a la niña una vivienda en condiciones para que pueda ser atendida, pero hace al menos 6 meses que no se paga ese alquiler.

-Por la misma medida judicial, la prepaga debe proveer el equipamiento ortopédico correspondiente en tiempo y forma, pero hay un pedido médico de un aparato ortopédico que permita a Indra estar de pie, que la prepaga aún no ha provisto, demora que perjudica la salud de la niña.

indra 4.jpg

Hace ya varios años el IPV se había puesto en contacto con Analía Rossini para darle una solución habitacional definitiva a Indra "ya que yo solo quiero una vivienda de por vida a mi hija, no a mi", pero esa propuesta se diluyó.

Hoy Analía está agotada, al borde del colapso. La batalla ha sido muy larga y los problemas parecen ser cada día más graves.