"50 segundos: El caso Fernando Báez Sosa" es una serie documental de Netflix que explora el asesinato de Fernando Báez Sosa en Argentina, un caso que conmocionó al país y que ocurrió en un breve lapso de tiempo. Dentro de la cinta, hay una emotiva historia a la que vale la pena hacer referencia.
El protagonista principal de la misma es nada menos que Rex, un perro callejero que se convirtió en una inesperada compañía para Juan Manuel Pereyra Rozas, uno de los amigos de Fernando Báez Sosa.
El perro callejero que emocionó a todos en el documental de Fernando Báez Sosa
El documental de Fernando Báez Sosa, lanzado el 13 de noviembre del año pasado, recopila una serie de testimonios por parte de las partes involucradas, relatando el caso de principio a fin.
No obstante, es llegando al final de la producción cuando el amigo de Fernando Báez Sosa cuenta una inédita historia que involucra a Rex, cuyo nombre no es para nada al azar.
“Había un perro de la vuelta que esa semana apareció todos los días en la puerta de casa. Nos seguía a la playa. Cuando íbamos al pool, el dueño lo sacaba y nosotros decíamos: ‘No es nuestro’. No sé qué pasó", empezó contando Rozas, recordando el verano vivido en Pinamar días después del asesinato.
Juan Manuel se tatuó el nombre del perro, con una particularidad: cuando gira su brazo, el nombre de Rex se convierte en Fer, algo que llevará consigo para siempre. Claramente, el joven piensa que aquel perro callejero era mucho más que eso en aquel momento.
El personaje clave que no aparece en la serie y despertó críticas
Dejando de lado la emotividad de la historia del perro, y como era de esperarse, fueron miles los comentarios que se desataron días después de que salió el documental.
Una de las críticas más frecuentes es la que señala la ausencia de Virginia, la joven que le practicó RCP a Fernando Báez Sosa segundos después de la brutal golpiza.
Tras el lanzamiento del tráiler oficial de la miniserie biográfica de Fernando Báez Sosa, Virginia Pérez citó a través de X el video y escribió: “¿Qué?”, para luego mostrarse indignada, y con razón, por no tener voz para dar su versión.






