Concurso

La docente mendocina que revolucionó sus clases con un videojuego y fue seleccionada a nivel nacional

Ivana Morelatto, profesora de Geografía de la Escuela Ernesto Pérez Cuesta de Guaymallén, fue seleccionada entre los 24 semifinalistas del premio nacional Docentes que Inspiran

Cuando Ivana Morelatto se inscribió para estudiar Geografía imaginaba un futuro ligado a la investigación. Pasar horas entre libros, producir conocimiento y profundizar en temas académicos parecía ser su destino profesional. Sin embargo, una experiencia inesperada terminó cambiando el rumbo de su vida.

Le faltaban pocas materias para completar simultáneamente la licenciatura y el profesorado cuando llegó el momento de realizar las prácticas docentes. Apenas ingresó a un aula y se encontró frente a un grupo de estudiantes, entendió que había descubierto su verdadera vocación.

ivana morelatto
Ivana Morelatto.

Ivana Morelatto.

Casi tres décadas después de aquella decisión, la profesora de Geografía de la Escuela Ernesto Pérez Cuesta, de Guaymallén, acaba de recibir uno de los reconocimientos más importantes de su carrera: fue seleccionada entre los 24 semifinalistas del premio nacional "Docentes que Inspiran", una iniciativa impulsada por Clarín y Zurich que distingue a educadores que transforman la vida de sus estudiantes dentro y fuera del aula.

Morelatto es además la única representante de Mendoza que sigue en competencia entre más de 2.500 postulaciones llegadas de todo el país.

"Fue una emoción muy grande. Reconocimientos de este tipo no se tienen todos los días. Siento que después de tantos años de trabajo y de proyectos que demandan muchísimo esfuerzo, llegar a una instancia nacional me llena de orgullo", cuenta.

Detrás de esa alegría hay también una sensación de validación. La docente coordina actualmente tres proyectos educativos innovadores y uno de ellos es considerado una experiencia única en América Latina.

ivana morelatto y colegas
"Fue una emoción muy grande. Reconocimientos de este tipo no se tienen todos los días", dijo Ivana a UNO. Aquí, de pelo corto, junto a sus colegas.

"Fue una emoción muy grande. Reconocimientos de este tipo no se tienen todos los días", dijo Ivana a UNO. Aquí, de pelo corto, junto a sus colegas.

Se trata de una propuesta desarrollada junto a una empresa brasileña que provee licencias para trabajar con Minecraft dentro del ámbito educativo. A través de esa plataforma, los estudiantes construyen ciudades sustentables, resuelven problemas ambientales y desarrollan proyectos colaborativos que combinan tecnología, creatividad y conocimientos curriculares.

"Que desde afuera hayan visto el potencial de este trabajo y que ahora llegue un reconocimiento de estas características me enorgullece muchísimo. Son cuatro años de trabajo intenso. Me alienta a seguir adelante y me provoca una felicidad inmensa", asegura.

Una docente que aprendió a cambiar

Cuando Morelatto comenzó a dar clases, en 1998, el escenario educativo era completamente diferente al actual.

No existían los teléfonos inteligentes, las redes sociales todavía parecían ciencia ficción y mucho menos se hablaba de inteligencia artificial.

A lo largo de casi 30 años de carrera tuvo que adaptarse a transformaciones profundas que modificaron la manera de enseñar y aprender.

"Uno de los mayores desafíos ha sido la tecnología. Llegaron los celulares al aula, llegaron las netbooks, las redes sociales y ahora la inteligencia artificial. Cada etapa exigió aprender cosas nuevas y replantearse las formas de enseñar", explica.

Pero los cambios tecnológicos fueron apenas una parte del desafío.

Hubo otro proceso más complejo: cuestionar los modelos tradicionales de enseñanza que durante décadas dominaron el sistema educativo.

"Sentía que algunas prácticas ya no conectaban con los chicos. Que la educación no podía seguir transitando exactamente por el mismo camino. El primer desafío fue animarme a cambiar yo misma", recuerda.

Esa decisión implicó abandonar ciertas estructuras conocidas para apostar por metodologías más participativas y colaborativas.

Hoy sus clases funcionan bajo una lógica muy diferente a la del aula tradicional.

Los estudiantes trabajan en grupos, resuelven problemas reales, desarrollan proyectos interdisciplinarios y construyen conocimientos de manera colectiva.

"A mí me gusta hablar de co-trabajo. Los alumnos trabajan entre ellos y yo trabajo con ellos. Los saberes se construyen entre todos. Ya no se trata solamente de que el docente transmite contenidos y los alumnos escuchan. Es mucho más dinámico", sostiene.

Lo que los alumnos le enseñaron a esta docente inspiradora

Aunque el reconocimiento la tiene como protagonista, Morelatto insiste en que gran parte de lo que hace nace precisamente de observar y escuchar a sus estudiantes.

De hecho, asegura que sigue aprendiendo de ellos todos los días.

"Mis proyectos apuntan al trabajo colaborativo porque creo profundamente en el aprendizaje compartido. Yo aprendo constantemente de mis alumnos cuando presto atención a sus necesidades, a sus intereses y a las formas en que ellos ven el mundo", explica.

Esa escucha permanente es la que la llevó a incorporar nuevas herramientas y a diseñar propuestas innovadoras que buscan acercar la escuela a las realidades que viven los adolescentes.

Lejos de considerar la docencia como una rutina, asegura que sigue disfrutando cada jornada.

"No me pesa ir a la escuela. Disfruto estar en el aula. Disfruto enseñar. Amo lo que hago", afirma.

Innovar dentro de una escuela no siempre resulta sencillo

Morelatto reconoce que uno de los desafíos más difíciles fue convencer a otros actores de que el cambio valía la pena.

Primero tuvo que superar sus propios miedos. Después logró sumar a colegas de distintas áreas para trabajar de manera integrada. Más tarde llegó el turno de dialogar con las familias.

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Ivana Morelatto.

Ivana Morelatto.

"Había que mostrarles a los padres que este modelo, que para muchos era disruptivo, podía generar una educación de calidad. No fue fácil. Fue un desafío colectivo enorme", recuerda.

Los proyectos que coordina involucran distintas materias y promueven una mirada interdisciplinaria que rompe con las tradicionales divisiones entre asignaturas.

Para que eso funcione es necesario el compromiso de docentes, directivos y familias.

Por eso la profesora destaca especialmente el respaldo recibido por los equipos de conducción de las escuelas donde trabajó.

"Estoy convencida de que nada de esto sería posible sin los directivos que confiaron en mí, que abrieron las puertas y que creyeron en estos proyectos cuando todavía eran apenas una idea", señala.

Un reconocimiento que trasciende los premios

El premio Docentes que Inspiran se ha consolidado como uno de los reconocimientos más importantes del ámbito educativo argentino.

Los 24 semifinalistas fueron seleccionados por un comité integrado por miembros de la Fundación Varkey y representan a 12 provincias del país.

Entre ellos hay docentes que enseñan lengua Qom en comunidades indígenas, profesores que trabajan para preservar la música andina y educadores que impulsan proyectos de inclusión social en contextos muy diversos.

Ahora será un jurado conformado por representantes de organizaciones como Conciencia, Cimientos, Cippec, Enseñá por Argentina, Educar 2050, Argentinos por la Educación y Fundación Noble el encargado de elegir a los seis finalistas.

ivana morelatto salida educativa
En una de sus tantas salidas educativas.

En una de sus tantas salidas educativas.

Posteriormente se definirá al Docente Inspirador del Año y a las dos menciones especiales.

Sin embargo, para Morelatto el valor del reconocimiento va mucho más allá de una distinción o de los premios económicos.

Después de casi 30 años de carrera, sigue encontrando sentido en las pequeñas transformaciones que observa diariamente en sus estudiantes.

"Estoy orgullosa de poder representar a Mendoza en esta instancia. Pero sobre todo me llena saber que hay chicos que encuentran nuevas formas de aprender, de trabajar en equipo y de animarse a crear cosas que antes creían imposibles", concluye.

Mientras espera el resultado de las próximas etapas, la docente mendocina ya consiguió algo importante: demostrar que la innovación educativa también puede nacer en una escuela pública de Guaymallén y llegar a ser reconocida entre las experiencias más inspiradoras del país.

"Los alumnos son quienes me motivan"

"¿Qué me sigue motivando a entrar al aula? Mis alumnos", responde sin dudar. Y enseguida comparte una escena reciente que la marcó. "Esta mañana (por este lunes) los chicos de primer año me estaban esperando en la puerta de la escuela para decirme que iban a ir a hacerme hinchada donde me tocara estar. Son esas cosas las que te llenan el alma", cuenta. Dice que la motivan los estudiantes que, incluso cuando atraviesan dificultades académicas, se acercan para pedir ayuda, para comprometerse a mejorar o simplemente para demostrar afecto.

ivana morelatto junto a sus chicos
"Estoy orgullosa de poder representar a Mendoza", dijo. Aquí, junto a sus estudiantes en Malargüe.

"Estoy orgullosa de poder representar a Mendoza", dijo. Aquí, junto a sus estudiantes en Malargüe.

También destaca el acompañamiento de sus colegas, quienes la impulsan a seguir adelante en los momentos difíciles. Sin embargo, asegura que la mayor fuerza proviene de esos jóvenes con los que comparte el día a día. "Ellos merecen que alguien les preste atención, que les muestre un camino. No se trata de dar facilidades, sino de enseñarles que las cosas se consiguen con esfuerzo", afirma.

Una escuela pública donde los recursos suelen ser limitados

La docente trabaja en una escuela pública donde los recursos suelen ser limitados, pero eso no ha impedido concretar proyectos y experiencias que parecen imposibles. En los próximos días viajará a Buenos Aires con un centenar de alumnos; antes organizó salidas educativas exitosas. "Las condiciones de nuestra comunidad no siempre son las mejores, pero cuando ves las ganas que tienen los chicos, el esfuerzo que hacen y cómo se entusiasman, entendés que vale la pena", señala.

Aunque le quedan apenas cinco años para jubilarse, le cuesta imaginarse lejos de la escuela. "El aula es mi vida", confiesa. Y agrega: "Amo lo que hago. Quiero seguir acompañando a estos jóvenes, ayudarlos a desarrollarse plenamente y demostrarles que pueden lograr mucho más de lo que imaginan".