Es normal que los guías turísticos del cementerio de la Recoleta se detengan frente a una estatua de Art Nouveau que parece que está intentando abrir una puerta. Cuando uno pregunta de quién es la tumba, la respuesta es la siguiente: "Es la 'Dama de Blanco', una joven que murió dos veces".
La famosa 'Dama de Blanco', es Rufina Cambaceres, una joven que perteneció a la aristocracia porteña, y cuya historia es una de las más tristes de la Argentina.
¿Quién fue Rufina Cambaceres y qué ocurrió con ella?
Rufina nació en París, el 31 de mayo de 1883. Era la hija del escritor argentino Eugenio Cambaceres y la bailarina italiana Luisa Baccichi, quienes contrajeron matrimonio en París en 1887.
La familia Cambaceres provenía de la aristocracia argentina del siglo XIX, pero algunas conductas Eugenio Cambaceres (consideradas inapropiadas) deterioraron su imagen en la sociedad porteña.
Rufina logró recibir una educación envidiable, a tal punto que sabía hablar 5 idiomas. Cuando su padre falleció, su madre conoció a Hipólito Yirigoyen, quien luego sería Presidente de la Nación. Luisa (su madre) e Hipólito tuvieron un hijo, Luis Hernán.
La joven porteña falleció el mismo día que cumplía 19 años, en 1902, de manera súbita. Muchos estudiosos aseguran que falleció por causa de una catalepsia en la bóveda de los Cambaceres.
Al día siguiente, un cuidador del cementerio escuchó ruidos en la bóveda y fue a revisar. A través del vidrio de la puerta, vio que la tapa del ataúd de Rufina estaba corrida. Enseguida avisó a la familia, que entró al recinto y acomodó la tapa.
Desde un comienzo la familia pensó que Rufina había sido víctima de un robo, ya que fue enterrada con todas sus joyas, pero no hubo constancia de que la entrada a la boveda haya sido forzada.
Sin embargo, semanas después, la familia de Rufina hizo revisar el ataúd y descubrió que el cadáver de Rufina estaba de espaldas y que tenía rasguños en su cara. Su madre enloqueció. Creyó que su hija habìa sido sepultada viva.
Si nos dejamos guiar por la versión de la catalepsia, cuando ese estado habría desaparecido, Rufina, desesperada, trató de salir de su tumba y la angustia al no lograrlo le provocó un nuevo golpe al corazón que la mató por segunda vez.




