La crueldad es algo que está en todos los corazones, en todas las almas, es algo que nace con el ser humano y que no puede deshacerse, a lo sumo aplacarse. Esa es la tesis de Cynthia Wila. En su libro La Crueldad, la escritora y psicoanalista muestra el rol que ha tenido esta en la historia de la humanidad.
Lo más curioso de la crueldad es que además de estar en cada ser humano, también, de alguna manera, se encuentra en todos lados. Un hecho que parece ser inocente, puede llegar a ser más cruel de lo que una persona puede pensar. Las redes sociales son una obra maestra sobre este tema.
"Un camino posible para liberarse de la crueldad no existe, porque eso es liberarse de los impulsos destructivos con los que nacemos", explicó Wila, y agregó: "Podemos decidir y trabajar para vivir un poco más atentos ante esa crueldad. O ante esos momentos en los que propiciamos dolor, si podés darte cuenta de esto y morigerar esos impulsos". Es ahí la diferencia.
No obstante, la misma escritora está de acuerdo en que esta no es una tarea fácil, ni tampoco es algo que se puede hacer solo, sino que se necesita un ambiente terapéutico en donde se elabore el dolor y cada uno se haga cargo de sí mismo.
¿Pero, por qué decir que la crueldad está en todos lados? "La sociedad está ahí para imponer límites y pautas, pero no toda legalidad imprime pautas. Hoy la sociedad nos impone a ser más bellos, tener más seguidores, a estar vigentes, a tener el mejor filtro, mostrar una vida perfecta, una sociedad sin matices. Están en contra de toda forma de negatividad, eso es muy cruel porque es muy difícil de alcanzar, es un impulso que nos lleva a la insatisfacción por no poder alcanzar ese ideal", explicó la escritora.
Pero las redes sociales van más allá. "Uno está habilitado a decir todo lo que uno piensa sin obligación de poner su firma, cuando uno habla influye y genera sentido, ese discurso le puede arruinar la vida del otro, lo puede inhibir e incluso lo puede dejar fuera del sistema. Tenemos que tener en cuenta con que lo que decimos o hacemos siempre podemos causar excesos o imprudencia y esto es lo peligroso y cruel, no tener la responsabilidad o el atajo de decir 'paro acá y veo si lo que voy a decir, tengo conocimiento y puedo generar crear conciencia, interpelar o simplemente es la agresión'", señaló.
Entre las ideas que esboza Cynthia Wila en su libro La Crueldad se encuentran:
- La crueldad como condición estructural: No es un accidente o anomalía, sino algo constitutivo de las relaciones humanas.
- Crueldad creativa: La crueldad no solo destruye, también puede generar transformaciones subjetivas y sociales.
- Entre lo íntimo y lo político: La crueldad atraviesa la vida privada (como el amor, la crianza, los afectos) y la vida pública (políticas de exclusión, violencia estatal, etc.).
- Subjetividad herida: Todo sujeto está marcado por experiencias de violencia simbólica o real que configuran su ser en el mundo.
- El lenguaje como instrumento de crueldad: Las palabras pueden herir y moldear profundamente a las personas.
- La necesidad de pensar la crueldad sin moralismos: Más que condenarla automáticamente, Wila invita a comprenderla en su complejidad.
- Crueldad y resistencia: Reconocer la crueldad también abre posibilidades de resistencia y transformación.
- Crítica al humanismo ingenuo: No basta con ideales de bondad o progreso; es necesario asumir la parte oscura de la condición humana.
Sinopsis de La Crueldad, el libro de Cynthia Wila
Todos somos crueles. En mayor o en menor medida, la crueldad habita en cada uno de nosotros. Disfrazada de las más diversas maneras, oculta detrás de distintos nombres, acecha desde el comienzo de los tiempos. Si los dioses fueron crueles, ¿qué nos queda a nosotros, simples mortales a merced de las tormentas de nuestra condición humana? ¿Hay salida de este laberinto?
Cynthia Wila decide hacer suyo el viaje al corazón de la noche, a ese lado brumoso de lo humano. El resultado de la travesía es un libro valiente, indis-pensable para entender no solo el porqué de las grandes tragedias de la historia, sino, también, las formas cotidianas que toma la crueldad en el presente de la mano de la tiranía de la belleza, la indiferencia, las nuevas tecnologías y el maltrato amoroso.
Con una fuerte impronta psicoanalítica y filosófica, sin dejar de lado el arte, el cine, la literatura y la música, La crueldad se nutre de lo mejor de la tradición ensayística para devolverle al mundo –a nosotros– una melodía que lo haga algo más amable. Por eso, apela Wila, retomar ese vínculo casi olvidado entre ética y estética se hace hoy más necesario que nunca. Porque es restituirle valor a ese espacio entre el grito desesperado y el susurro lacerante en el que habita la palabra que calma. Es volver a mirarse a los ojos para reconocer en el otro –en nosotros– ese universo infinito de luces, de sombras, que es, ni más ni menos, raíz y fruto de nuestro propio origen.



