En el corazón de América Latina, un país está gestando una ambiciosa evolución de su infraestructura portuaria. Esta construcción va más allá de su ya destacada presencia en el mapa turístico marítimo.
La construcción de un nuevo muelle en este país de América Latina redefine su relación con Estados Unidos
Esta construcción es una respuesta directa a la evolución de la industria crucerística global, donde las navieras despliegan barcos con mayor capacidad
Se trata de una construcción que no solo responde a tendencias globales, sino que refleja cómo los puertos se están adaptando a las nuevas generaciones de cruceros cada vez más grandes y sofisticados.
La construcción de un nuevo muelle en este país de América Latina redefine su relación con Estados Unidos
Se trata del puerto de Ensenada, en México, donde el Pacífico besa la Bahía de Todos Santos y el horizonte se confunde con líneas de cruceros que llegan cada año. La propuesta, conocida oficialmente como “Construcción del Muelle 3”, plantea ampliar la capacidad de la terminal Ensenada Cruiseport Village mediante la edificación de un nuevo atracadero capaz de recibir cruceros de hasta 365 metros de eslora.
Este salto en capacidad responde a un hecho evidente. Los buques de última generación de Estados Unidos que actualmente dominan los itinerarios internacionales son más grandes y demandan instalaciones portuarias más amplias, profundas y tecnológicamente equipadas de lo que la infraestructura de ese puerto de América Latina puede ofrecer.
¿Cómo es esta construcción de América Latina?
Hoy, Ensenada cuenta con dos posiciones principales para cruceros:
- Muelle 1, con capacidad para barcos de hasta 335 metros de eslora, y
- Muelle 2, que puede atender embarcaciones de hasta 350 metros.
- Con la construcción de un Muelle 3, estos límites quedarán atrás, permitiendo al puerto competir de tú a tú con otros destinos del Pacífico que ya se preparan para recibir las nuevas clases de megacruceros.
El proyecto, que abarca cerca de 15.98 hectáreas dentro del recinto portuario, contempla no solo el muelle en sí, sino también infraestructuras auxiliares integrales. Pasarelas para pasajeros, vialidades internas, estacionamientos, sistemas eléctricos, módulos de servicios y un dragado del fondo marino hasta 11 metros de profundidad para garantizar maniobras seguras de atraque y desatraque. Su vida útil proyectada supera los 50 años, lo que subraya la intención de dotar a Ensenada de infraestructura a largo plazo.






