Dormir es una de las actividades esenciales y más importantes para el organismo y el cerebro. Dormir mal puede aumentar los niveles de estrés, así como el estrés diario puede dificultar el sueño y producir insomnio. Ambas condiciones se alimentan mutuamente.
Debido a factores biológicos y ambientales, el estrés aparece y se hace presente en el cuerpo a nivel hormonal. Cuando estamos bajo niveles altos de estrés, nuestro cerebro libera hormonas como el cortisol, que consecuentemente inhibe el sueño, así como la segregación de serotonina (relacionada con la regulación de los ciclos del sueño), disminuye.
Qué dice la ciencia sobre la relación entre lectura y estrés
El neurocientífico inglés David Lewis de la Universidad de Sussex realizó una serie de investigaciones en un grupo de personas que arrojó como resultado que la lectura nocturna diaria reduce notablemente los niveles de estrés. Solo son necesarios 6 minutos de lectura por la noche para notar cambios en la actividad cerebral.
El especialista descubrió que la lectura genera un efecto de enfoque y concentración sobre lo que estamos leyendo. Las personas logran mantener la atención en la lectura y evitar pensamientos ansiosos del día a día.
La neuróloga Julia Santón recomienda practicar la lectura antes de dormir, sobretodo las personas que no logran silenciar el cerebro y descansar en las últimas horas del día. Las condiciones de lectura recomendadas por Santón para conciliar el sueño y reducir el estrés, son las siguientes:
- Utilizar luz cálida y que no apunte directo a los ojos.
- Leer en papel y evitar el uso de las pantallas.
- Dejar todo tipo de distracción legor, como teléfonos, computadoras y tablets.
- Si no tienes un libro, lee una revista, lo importante es practicar la lectura.
- Son necesarios 6 minutos para reducir el estrés, pero lo recomendable es leer hasta que te de sueño.
Insomnio: cuáles son las causas del trastorno que afecta a miles de personas
El insomnio puede deberse a causas físicas, ambientales y emocionales. La ansiedad, enfermedades digestivas y ruidos molestos, aumentan considerablemente el estrés que desencadena en insomnio o a la inversa.
Leer puede ayudar a reducir los niveles de estrés sin necesidad de consumir fármacos o recurrir a otro tipo de soluciones. La ciencia detrás del sueño vincula el estrés con dormir, de forma tal que en la actualidad cada vez son más las personas que no logran conciliar el sueño por motivos de la rutina y el estrés acumulado. Otras medidas que puedes poner en práctica para reducir el estrés son:
- Evita el consumo de sustancias como alcohol y tabaco.
- Procura no cenar en exceso, una comida más liviana por la noche ayuda a dormir mejor.
- No duermas siestas tan largas.
- Evista el consumo excesivo de cafeína y bebidas estimulantes.
- Practica un deporte diariamente o tres veces por semana.







