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La abuela que hizo una plancha durante 4,5 horas y rompió el récord femenino

Una abuela canadiense rompió el récord Guinness de plancha al mantenerse 4 horas y media. Todos los detalles

Una abuela de 58 años acaba de demostrar que la fuerza no siempre se mide en músculos, sino en constancia, paciencia y una voluntad casi indestructible. Para ello realizo un mismo ejercicio por más de 240 minutos.

Según el récord Guinness, DonnaJean Wilde, abuela de 12 nietos y ex vicedirectora de una escuela secundaria, batió el récord mundial femenino de plancha abdominal, sosteniendo la posición durante 4 horas, 30 minutos y 11 segundos. Una marca que supera por más de diez minutos el registro anterior de 2019.

La abuela que hace una plancha durante 4,5 horas para romper el récord femenino

La abuela que hizo una plancha durante 4,5 horas y rompió el récord femenino

Durante las primeras dos horas, según contó la abuela Jane, el tiempo pasó rápido. Las dos siguientes fueron una batalla mental. Y la última prueba de este ejercicio fue un muro psicológico. Temblores, tensión en los cuádriceps, respiración controlada. Todo, mientras sus nietos la alentaban desde la primera fila.

La prueba de esta plancha fue supervisada por jueza oficial de Guinness, Tina Shi, para asegurar que la postura cumpliera los requisitos: antebrazos y dedos de los pies en contacto con el suelo, cuerpo recto y elevado. Su marca superó en más de 10 minutos la anterior plusmarca, lograda en 2019 por otra canadiense, Dana Glowacka.

La abuela que hace una plancha durante 4,5 horas para romper el récord femenino (2)

Como se preparó para romper el récord de este ejercicio

Para prepararse, entrenaba diariamente, hacía planchas hasta 3 horas como rutina, y en los días previos al récord subió a sesiones de hasta 6 horas al día (divididas en dos bloques).

La prueba se realizó en la escuela secundaria, donde ella fue vicedirectora antes de jubilarse. A simple vista, puede parecer solo un récord deportivo. Pero en realidad es un relato de resiliencia. Donna Jean vive con dolores crónicos en manos y brazos, una condición que, según su marido, más que limitarla, la entrenó para soportar la incomodidad extrema que exige esta postura estática.

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