Todas las mañanas, Valentina Pereyra, una joven de 23 años, sale de su casa muy temprano, para llegar a horario a trabajar y lo hace en el más absoluto estado de pánico. Esto porque es acosada permanentemente por su ex pareja, con quien tiene una hija de 5 años.
Joven acosada: "La Justicia está esperando a que me mate para hacer algo"
Luego de su separación, la cual se produjo en 2017 y en un contexto de violencia de género, la mujer ha ido a denunciar a su ex pareja en reiteradas oportunidades, porque el hombre no ha cumplido nunca con las medidas de prohibición de acercamiento.
Las denuncias han sido colocadas en la Oficina Fiscal N° 17, ubicada en el barrio La Estanzuela, de Godoy Cruz.
Según relata la joven, en esta dependencia judicial la ignoran cada vez que concurre a dar aviso de que su ex pareja merodea cerca de su domicilio, se aparece en su lugar de trabajo, o la espera en la parada del colectivo, lugar en el que lo ha filmado.
"La Justicia está esperando a que me mate para hacer algo", aseguró la joven, visiblemente asustada.
Según cuenta, salir de su casa para ir a trabajar, caminar por su barrio, o dejar a su hija al cuidado de sus padres -dos adultos mayores- se ha convertido en un verdadero infierno.
Una a una, todas las denuncias
Valentina contó que, la primera vez que fue a denunciar a su ex pareja, lo hizo en 2017, en esta misma dependencia judicial.
Fue cuando cuando el hombre con el que convivía y padre de su hija, la insultó, golpeó e intentó ahorcarla. En esa oportunidad, la joven acosada pidió una prohibición de acercamiento, medida que le fue otorgada y que rige hasta el momento.
Según relató, desde ese día, su ex pareja no ha hecho más que desconocer la orden judicial y violar la perimetral.
Para esa misma época, lo volvió a ver merodeando por su casa. Valentina llamó a la policía, y pidió que le mandaran un móvil, porque, según su relato, a pesar de tener una medida de protección, nunca se vio ningún móvil de la policía por cerca de su casa, ni siquiera haciendo un rondín.
La joven acosada cuenta que, luego de la segunda denuncia por violación de la medida de protección, el hombre comenzó a acosarla en el trabajo.
Durante el 2020 y sobre todo en época de aislamiento social, el acoso disminuyó. Sin embargo, apenas se levantaron las restricciones de circulación, la joven volvió a ser acosada por este sujeto con mayor frecuencia e intensidad.
La última denuncia contra su ex pareja, según recuerda Valentina, fue hace aproximadamente dos meses. El hombre se había instalado, cerca de las 8 de la mañana, en las inmediaciones de la parada del colectivo que la joven se toma para ir a trabajar. A bordo de una motocarga. La joven acosada lo filmó con su celular y con esta prueba, volvió a la Oficina Fiscal N° 17 para denunciar, nuevamente, que su ex estaba incumpliendo con las medidas de prohibición de acercamiento.
Hasta allí concurrió Valentina a entregar la prueba, que sí le tomaron pero aún no sabe si surtió algún efecto, porque nadie se comunicó con ella.
En ese momento y aterrada por la situación, la joven acosada pidió que le proporcionaran un botón antipánico.
Además, la joven asegura que no recibió asesoramiento sobre los pasos que debía seguir, no se le proporcionó un representante legal y cada uno de los pasos que ha dado para protegerse de su agresor, han sido casi a ciegas y por su propia cuenta.
Más acoso
Pero las situaciones de violencia no terminaron allí. La joven relató que, hace dos semanas, la madre de su ex pareja, se presentó en la casa en la casa en la que ella vive con sus padres y su hijita. La amenazó, le dijo que le haría perder el trabajo y que le quitarían a su hija.
Con este nuevo frente de peligro abierto, la joven recurrió nuevamente a la Justicia para pedir la prohibición de acercamiento también de la madre de su ex pareja.
Qué dicen en la Justicia
Desde el Poder Judicial se comprometieron a buscar el expediente con las reiteradas denuncias de Valentina Pereyra, pero por el momento no hay novedades acerca de la situación judicial.
Sin embargo, el relato y el pánico que la joven siente cada vez que sale a la calle, que se baja del colectivo para ir a su trabajo, y que regresa a su casa apretando los puños por el miedo a encontrarse con el hombre que la acosa desde hace cuatro años, hablan por sí mismos de lo que ha sido para ella la respuesta de la justicia.







