Nadie entra allí desde 1994. Es por eso que los alumnos de la Escuela Normal lo bautizaron “el Jardín Prohibido” y ese forma de llamarlo se terminó popularizando. Es un espacio lleno de historia, alguna amable y otra escabrosa, cuya potestad se disputan varios desde hace años, desde lo que es hoy el Ministerio de Seguridad, pasando por la Dirección General de Escuelas y hasta la Iglesia, que en algún momento imaginó que allí podría construir una catedral, y hasta la Municipalidad, que quiere recuperarlo.

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Está en la es esquina de Patricias Mendocinas y Montevideo, de la ciudad de Mendoza, encerrado por un paredón, vedado hasta para la vista.

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“Allí estaba la antigua Jefatura de Policía. Antiguamente formaba parte de la vieja Casa de Gobierno, que estaba en lo que hoy es la escuela Normal”, dice Juan Carlos González, un apasionado por la preservación del patrimonio cultural e histórico de Mendoza, al referirse al Jardín Prohibido.

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Además del verde, de los jardines imponentes, de las galerías, las esculturas, los jarrones de hierro forjado, dicen que también quedan ahí, por debajo, parte de algún túnel que antes unía la Casa de Gobierno con el caserón de Francisco Civit (1827 – 1908), gobernador unitario que estuvo al mando de Mendoza en dos períodos: desde octubre de 1873 a octubre 1874 y que reasumió en noviembre de ese mismo 1874 a octubre de 1876. La casa de Civit era aquella donde hoy está el Museo del Pasado Cuyano, en Montevideo al 500, a 250 metros del Jardín Prohibido.

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La actual Casa de Gobierno fue un proyecto ideado en 1941, comenzado en 1948 y el ala Este inaugurada en 1951. Así la Provincia liberó el edificio de la calle Mitre, que pasó a ser ocupado por la Escuela Normal. Y los jardines y el sector trasero, si bien todavía estaban ocupados por la Jefatura de

Policía, fueron donados a esa escuela, es decir a la DGE.
En 1994, en plena etapa de privatizaciones menemistas, la jefatura policial devenida en Ministerio de Seguridad, se mudó a su actual ubicación, en un edificio que había sido originalmente de YPF.

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Desde ese momento y hasta ahora, el jardín quedó abandonado, cerrado, prohibido.

“Desde ese momento la DGE y el Ministerio de Seguridad dicen tener potestad sobre ese lugar. Además la Iglesia también tuvo interés en ese lugar, porque quería construir allí su catedral, ya que no la tienen en Mendoza”, dice el docente e investigador Juan Carlos González.

La intensión de la Iglesia quedó en la nada, pero el conflicto entre el Ministerio de Seguridad y la DGE aún no se resuelve y, entre tanto aunque sin poder darle uso ninguno ni tampoco acceder al lugar, las llaves que permiten el ingreso están en custodia de la Escuela Normal.

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El decreto 1081 del 1º de Julio de 1999, firmado por el entonces gobernador Arturo Lafalla, declaró “Bien del Patrimonio Cultural de la Provincia” el edificio y los jardines. El objetivo era darle uso cultural a ese lugar.

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La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza ha estado estudiando esa posibilidad y ha intentado gestionar algún acuerdo pero, por ahora, los jardines y todo lo que lo circunda está totalmente abandonado y cada vez más deteriorado.

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El Jardín Prohibido

Las historias que guarda este lugar son muchas. Algunas son amables, pintorescas, de manuales escolares. Otras son más oscuras, ya que allí estuvo la sede de la policía provincial durante las épocas de las dictaduras más sangrientas del país. 

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Quien pasa por esa esquina ahora, solo puede ver paredes. Nada más. Adentro hay un jardín prohibido, galerías majestuosas y mucho por redescubrir. 

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