¿Qué les pasa a algunos artistas famosos (o aspirantes a ese estado) que se copian entre ellos para insultar a bocajarro buscando sacar chapa de contestatarios de la gran siete?
Los artistas suelen ser gente inteligente, creativa y necesaria. Y algunos son conmovedores, porque pocas cosas hay más excelsas que el talento para el arte. Pero como en todas las actividades, hay bemoles.
Como cualquier ciudadano de a pie, los artistas están en su derecho de opinar lo que les plazca sobre la realidad política y social, incluso, claro, ser corrosivos, ásperos. Pero para ello se debe apelar al argumento, no al insulto.
Hablo de esos que rebajan su crítica y optan por meter en el medio a la madre del presidente de turno, o a subalternizar la condición de mujer de la mandataria en funciones, en lugar de explicar por qué están en desacuerdo con tal o cual política.
Insultar es efectismo puro para la tribuna.
Ni una ni otro
Me molestan tanto los insultos personales a Cristina Kirchner como a Mauricio Macri, no las críticas que cada argentino pueda tener sobre esos presidentes constitucionales y sus políticas.
Ojo. No estoy hablando de las puteadas que los cultores artísticos puedan usar en sus obras. Pinti es un excelso puteador. Y el finado Luppi puteaba como pocos en sus películas, lo cual no equivale a que dejemos de tomar nota de que en la vida real éste último no se destacó por el trato a quienes fueron sus mujeres.
Me estaba refiriendo a ese estilo atravesado por el fanatismo del que tantos malos ejemplos nos han dejado desde Hebe Bonafini y Luis D´Elía hasta los barrabravas.
El resumidero
Una vez un artista me explicó lo que era, para él, la tarea del artista: "Nosotros a veces tenemos que actuar como el resumidero de la pileta de la cocina. Nos toca juntar la basura más gruesa para que los demás puedan verla, sentir asco y así ayudar a retirarla a tiempo de la pileta para que no termine dando mal olor".
Por lo general los artistas no suelen ser buenos para la política. Son seres inteligentes para trazar una idea de la realidad, pero presentan problemas para comprender la complejidad de la política.
Es raro porque la política también es un arte.
Lo que pasa es que los artistas trabajan con posibilidades, con sueños, con obsesiones. Y los políticos tienen que lidiar con realidades más concretas y por lo general con necesidades más imperiosas.
¡Tu también Miguel!
En ese listado de los que usan su poder de convocatoria para denigrar a la madre del presidente de turno, hay de todo. El último ha sido Miguel Mateos, un artista que ha creado potentes temas populares y que tiene ganado un lugar en el rock nacional.
Hasta ahora no se le conocían, que yo recuerde, posicionamientos políticos al nivel de un militante.
Sin embargo, en un festival realizado el pasado fin de semana en Entre Ríos, y que era transmitido por la Televisión Pública a todo el país, Mateos se despachó con un estentóreo: "Dame un poco de satisfacción Macri y la puta madre que te parió".
Después se supo por donde venía la bronca de Mateos: está en contra de una medida de gobierno, aún en estudio, para que en los hoteles paguen menos por los derechos de autor que aportan a SADAIC, el ente gremial que fiscaliza los derechos de autor.
Es decir, estaba defendiendo un derecho sectorial, no algo que afectara al pueblo argentino en su conjunto.
Lo bueno: ninguno de estos insultadores ha tenido problemas con el Gobierno por estos excesos. No les han lanzado carpetazos desde los servicios de inteligencia. Ni han recibido la visita inesperada de los inspectores de la AFIP.




