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Indispensables: Los que dan de comer durante la vendimia

La cosecha tiene actores protagónicos, de reparto y también algunos que protagonizan historias que nacen de aquella primera. Si hay alguien que necesita algo, hay otro que busca cubir esa necesidad. Así, están los que les dan de comer a los camioneros que esperan descargar en la bodega

En cada bodega más o menos grande hay alguno. Un puestito que ofrece viandas, sándwiches, bebidas, café y tortitas a los camioneros que esperan su turno para poder descargar la uva y, también, para los obreros de la bodega que desean un tentempié. Para estos emprendedores es un negocio y para los clientes, una solución imposible de resolver de otra forma. Es la micro economía de la vendimia.

El caso de Amanda y Ricardo, que atienden una mítica combi Volkswagen reformada, es uno de estos casos. Emprendedores que, buscando hacer la diferencia o simplemente tratando de ganarse el mango, montan todos los años este puesto gastronómico en el ingreso a las bodegas, para atender a los laburantes.

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Ellos eligen casi siempre ubicarse casi en el cruce de carril Chimbas y Variante, en Palmira, a metros de la Rotonda del Vendimiador. Es un punto estratégico. Allí hay un par de bodegas que concentran una gran cantidad de camiones en esta época, que esperan su turno durante varias horas para descargar.

El paisaje, especialmente durante la tarde cuando ya los cosechadores han cargado hasta el tope los camiones y estos se acomodaron para esperar el turno de descarga, es impresionante. Decenas esperan allí.

Y Amanda y Ricardo atienden a todos los choferes hambrientos.

"Llegamos a esos de las 11 de la mañana. Antes podríamos vender algo de café y tortitas, peor no tiene mucho sentido. Mejor es llegar ya más cerca del mediodía", dice Amanda.

La mujer cuenta que este puesto tiene un curioso nombre, "La barra loca de Stilo", porque "durante el resto del año ofrecemos barra de tragos en eventos privados". Pero, cuando llega la cosecha, se transforman en un oasis para los que trabajan en la cosecha.

Son parte del folclore. En cada bodega más o menos grande hay alguno que, al menos en moto o bicicleta, lleva café y tortitas para los famélicos choferes.