(Redacción Analía Doña y producción periodística enviados especiales Julián Chabert y Gerardo Tejeda) Más de 30 grados de temperatura, viento de más de 30 km/h y menos de 30 de humedad. Así explican los bomberos chilenos el combo explosivo que acabó en una catástrofe que ya se ha llevado al menos 123 vidas y destruido más de 3.000 viviendas en Valparaíso. La peor parte por los incendios se la llevaron los suburbios de Viña del Mar. Hasta allí llegó el Grupo América.
Incendio en Viña del Mar: perdieron sus casas y trabajos y viven en carpas en medio de las cenizas
Es la mayor tragedia desde el terremoto de 2010 repiten en Chile como un triste slogan que nadie puede creer. La desolación es absoluta. En los últimos 35 kilómetros de recorrido antes de llegar a Viña, ya se siente fuerte el olor a quemado, el humo empieza a nublar la vista y a lo lejos, el monte se ve pintado de negro.
Allá en lo alto aún no saben con qué se van a encontrar. Los bomberos no han podido llegar.
Más cerca de la playa, en la calle Limache la imagen hace recordar a aquellas que solo ofrecen zonas de guerra. El fuego ha arrasado con todo signo de civilización. Apenas se ven unas carpas que con sus colores resaltan entre el gris de las cenizas. Hasta ahí fueron los enviados especiales para conversar con un grupo de vecinos que eligió no evacuar para cuidar sus terrenos.
Viento huracanado con fuego de un lado y del otro
Así lo cuentan los vecinos. Fue de repente. Un viento parecido a un tornado llevaba fuego de un lado a otro. "Solo pude salir corriendo con mi nieta y mi perro", cuenta una vecina que acampa en la calle Limache, cerca del Jardín Botánico de Viña del Mar que quedó completamente destruido.
Por allí había unas 90 viviendas, de esas típicas de Chile, chiquitas y de madera. No quedó nada. Las familias perdieron sus casas, sus pertenencias, sus vehículos y, muchas de ellas, también sus trabajos.
"Fue como un tornado que nos rodeó inmediatamente. Solo nos quedó salir corriendo. No me voy a mover de aquí para cuidar mi terreno", nos dijo una señora que recibió una de las carpas donadas para poder dormir en la zona. Es que nadie por allí tiene título de propiedad. Se trata de terrenos fiscales en los que se fueron asentando y, después de la tragedia, lo único que les queda es cuidar esa porción que de hecho hicieron suya y volver a empezar, como se pueda.
Mientras tanto, viven de mercadería donada.
La zona quedó devastada. Cada tanto pasa un camión de bomberos con la sirena encendida. También se ven militares. Hay robos. Hay saqueos. Todo en medio del drama.
"Nos va a costar mucho salir adelante", relata otra de las vecinas de Viña que perdió el trabajo unos días antes del incendio. Su pareja ahora también está desocupada. El fuego arrasó con empresas enteras y miles de puestos laborales se esfumaron.
123 muertos y más de 370 desaparecidos
La última información oficial da cuenta de 123 muertos, de los cuales solo 33 han podido ser identificados, informó el Servicio Médico Legal (SML). Además, hay más de 370 desaparecidos.
Según el último reporte de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), hay al menos siete incendios activos actualmente en Valparaíso, siendo el de mayor magnitud el de la Reserva Lago Peñuelas/Las Tablas, al costado de la principal autopista de la zona, que ya ha quemado cerca de 9.300 hectáreas.
Se calcula que hay entre 3.000 y 6.000 viviendas afectadas por el fuego y el Ministerio de Salud decretó la alerta sanitaria en la zona.
Las autoridades creen que varios incendios podrían haber sido intencionados. Al respecto, el presidente de Chile Gabriel Boric aseguró: "Resulta difícil pensar que pudieran existir personas tan miserable y desalmadas capaces de generar tanta muerte y dolor pero, si esas personas, existen las vamos a buscar, las vamos a encontrar y tendrán que enfrentar el repudio no solamente la sociedad entera, sino que también todo el peso del derecho y la ley".
Fotos y videos: Gerardo Tejeda y Julián Chabert


