La naturaleza posee una capacidad de adaptación asombrosa, y los árboles son, quizás, sus exponentes más resilientes. En un contexto global marcado por olas de calor recurrentes, suelos erosionados y la creciente presión de la deforestación, la supervivencia de los bosques depende de ajustes biológicos invisibles al ojo humano. Un reciente descubrimiento de la ciencia nos explica en profundidad cómo sobreviven los ejemplares ante sequías prolongadas.
Asombroso hallazgo científico: la ciencia descubre cómo los árboles resisten meses de sequía
Un reciente descubrimiento científico explicó cómo hacen los árboles para tolerar sequías prolongadas
Cómo los árboles resisten a la sequía: descubrimiento científico sin precedentes
Un reciente estudio titulado "Drying suppresses fine root production to 1 m depths and alters root traits in four distinct tropical forests", liderado por la Universidad Estatal de Colorado, arroja luz sobre cómo los árboles reconfiguran su sistema radicular para enfrentar la escasez hídrica.
La investigación se llevó a cabo durante cinco años en cuatro ecosistemas tropicales de Panamá, bajo el marco del proyecto PARCHED. Para simular condiciones de sequía persistente, los científicos instalaron estructuras que desviaron hasta el 70% de la lluvia natural, aislando el terreno con zanjas plásticas. Este escenario extremo permitió observar de cerca la respuesta de la biomasa radicular ante la falta de agua.
Los resultados mostraron que, en las capas superficiales (habitualmente las más ricas en raíces finas), la producción de raíces cayó estrepitosamente, reduciéndose hasta un 50%. Este dato es alarmante, ya que estas raíces son las responsables de captar nutrientes y alimentar el ciclo de carbono del suelo.
Raíces y hongos, aliados temporales de los árboles durante periodos de sequía
Ante la hostilidad de la superficie, muchas especies activaron una vía de escape: la redistribución radicular. El descubrimiento detectó que los árboles comenzaron a enviar raíces finas hacia capas más profundas (hasta un metro), donde la humedad se conserva mejor. No obstante, esta migración hacia lo profundo no logra compensar totalmente la pérdida de la biomasa superficial.
Complementariamente, se observó un fenómeno fascinante: el aumento de la colonización por hongos micorrízicos. Estas alianzas simbióticas entre hongos y raíces facilitan la absorción de agua y minerales en condiciones críticas, actuando como un sistema de soporte vital para la planta.
Gracias al uso de tecnologías avanzadas como los minirrizotrones (cámaras subterráneas que graban el crecimiento radicular sin alterar el suelo), el equipo pudo concluir que la capacidad de adaptación varía según el entorno.
Los bosques con suelos más pobres y alta humedad previa mostraron menos flexibilidad, sugiriendo que la salud previa del ecosistema determina su futuro. Los científicos advierten que, aunque los árboles poseen mecanismos de defensa asombrosos, estos tienen un límite: son soluciones temporales que no garantizan la supervivencia ante sequías crónicas e indefinidas.





