Las tierras raras son una colección de 17 elementos químicos esenciales, no solo para Estados Unidos o China, sino para el mundo. En este sentido, un país de América Latina vuelve a colocarse en el eje de una disputa global gracias a sus reservas.
Estados Unidos se alía con un país de América Latina para superar a China en la producción de minerales estratégicos
Estados Unidos y un país de América Latina han intensificado negociaciones estratégicas para cooperar en la producción de tierras raras
Las tierras raras sirven para fabricar imanes de alta potencia, baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, radares y sistemas de defensa. Si bien China ha dominado la producción, Estados Unidos está estrechando lazos con un país de América Latina para forjar una alianza que le permita disputar el dominio de la producción.
Estados Unidos se alía con un país de América Latina para superar a China en la producción de minerales estratégicos
Brasil, con reservas estimadas en cerca de un 23 % del total mundial, se posiciona como el segundo país más rico del planeta en tierras raras, solo por detrás de China. Esa abundancia, en esta región de América Latina, hasta hace poco largamente inexplorada a gran escala, ahora despierta el interés de Estados Unidos como parte de su estrategia para diversificar cadenas de suministro y recuperar autonomía tecnológica frente a Pekín.
La conversación entre ambos gobiernos ya ha trascendido declaraciones. Estados Unidos, por ejemplo, otorgó un préstamo de casi 465 millones de dólares a la minera brasileña Serra Verde, con sede en el estado de Goiás, para expandir su producción y hacerla disponible para mercados fuera de China. Además, empresas como la canadiense Aclara Resources planean invertir en proyectos que incluyen minería en Brasil y procesamiento en Estados Unidos, integrando partes de una cadena que no dependa exclusivamente de Asia.
La cooperación entre este país de América Latina y Estados Unidos
Este tipo de cooperación tiene dos caras. Para Estados Unidos representa una oportunidad de asegurar insumos estratégicos y mitigar riesgos asociados a su dependencia de un rival geopolítico. Para este país de América Latina, es la posibilidad de convertirse en un actor central en la economía global de minerales críticos y atraer inversiones que podrían reconfigurar su papel industrial más allá de la simple exportación de materias primas.
No obstante, avanzar en la producción de tierras raras también enfrenta desafíos técnicos, regulatorios y ambientales. Extraer y procesar estos minerales es costoso y genera tensiones sociales y ecológicas si no se gestiona con criterios sostenibles. La conversación bilateral, por lo tanto, no se limita a acuerdos comerciales, implica decidir cómo balancear desarrollo económico, soberanía nacional y responsabilidad ambiental, en un mundo donde los recursos estratégicos se han vuelto piezas clave de la competencia entre potencias.






