El reciente descubrimiento de una herramienta prehistórica en el sur de Inglaterra cambió la perspectiva científica sobre las capacidades tecnológicas de los ancestros humanos. Se trata de un martillo fabricado a partir de un hueso de elefante, el cual posee una antigüedad aproximada de 500.000 años.
Descubrimiento en Europa es el primero de su tipo: los antiguos eran más hábiles de lo que se creía
Un reciente hallazgo en el sur de Inglaterra confirma el uso de un martillo de hueso de elefante hace 500.000 años en Europa
Este artefacto representa el ejemplar de su tipo más antiguo localizado en Europa hasta la fecha, lo que demuestra que los antiguos habitantes de la región poseían habilidades cognitivas y técnicas muy superiores a las estimadas anteriormente. Los investigadores de la University College London y del Museo de Historia Natural de Londres analizaron la pieza, vinculándola con especies como el Homo heidelbergensis o neandertales tempranos.
Este implemento funcionó originalmente como un percutor blando, herramienta esencial para la producción de instrumentos de piedra. A diferencia de los percutores de roca, el uso del tejido óseo permitía un afilado mucho más preciso de las hachas de mano. El fragmento mide unos 11 centímetros de largo y presenta marcas de impacto que confirman su uso deliberado y repetido. El análisis microscópico detectó incluso pequeñas astillas de sílex incrustadas en la superficie, lo que ratifica su función en la talla de piedra durante el Paleolítico Inferior.
Un martillo de hueso de elefante único en su clase
La elección del material para este descubrimiento no resultó accidental. El hueso de elefante o mamut proporcionaba una densidad y resistencia que superaba a la de otros animales de la época. Dado que estos grandes mamíferos no abundaban en el paisaje del sur de la actual Inglaterra, el aprovechamiento de sus restos sugiere una planificación avanzada. Los homínidos seleccionaron la capa cortical densa para garantizar la durabilidad del martillo, demostrando un conocimiento profundo de las propiedades físicas de los recursos disponibles en Europa.
Aunque la excavación original ocurrió en la década de 1990 en el sitio arqueológico de Boxgrove, solo el empleo de tecnologías modernas de escaneo 3D permitió identificar la verdadera naturaleza del objeto. Hasta este hallazgo, la mayoría de las herramientas similares encontradas en territorio europeo databan de períodos mucho más recientes, cercanos a los 43.000 años de antigüedad. Por ello, este objeto de medio millón de años adelanta significativamente el registro de innovación tecnológica en el continente.
La presencia de este tipo de tecnología sugiere que los ancestros humanos realizaban procesos de pensamiento abstracto. No solo identificaron la utilidad del material, sino que transportaron y conservaron la herramienta a lo largo del tiempo. El sitio de Boxgrove continúa aportando datos valiosos sobre la supervivencia y el ingenio de estos grupos ante un entorno desafiante, consolidando la importancia de este hallazgo para la historia de la evolución humana.






