Luego de la condena a 45 años de prisión para el cura Horacio Corbacho y 42 años para Nicola Corradi, ambos condenados por abuso sexual contra niños y niñas sordomudos del Instituto Próvolo de Mendoza, el vocero del Arzobispado de Mendoza, Marcelo De Benedectis, aseguró que la Iglesia evalúa quitarles el estado clerical. Es decir, que dejarían de ser curas.
Sin embargo, en Argentina, de los más de 60 sacerdotes denunciados por abuso sexual eclesiástico, sólo 4 fueron sancionados por la institución eclesial con esta pena máxima.
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El abogado Carlos Lombardi, representante de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos, explicó que esta modalidad de expulsión es la excepción y no la regla de la entidad religiosa.
Los antecedentes
Los cuatro casos que perdieron el estado clerical luego de haber sido condenados por abuso sexual son Cristián Gramlich, José Mercau, Ángel Santurio y José Luis Serré.
Cristián Gramlich
Dejó de ser sacerdote en 2016. El motivo fue una serie de denuncias sobre comportamientos graves e indebidos por parte de este cura, que le llegaron a monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro en el 2012. La autoridad eclesial decidió suspender los atributos de sacerdote a este cura. Es decir, no pudo dar más misa, ni impartir sacramentos.
Mientras, se desarrolló un proceso canónico que derivó en la decisión del Vaticano de quitarle a Gramlich el estado clerical.
José Mercau
Era sacerdote en la Iglesia de El Talar, provincia de Buenos Aires. En el 2011 se lo condenó por abuso y corrupción de al menos cuatro menores, de entre 11 y 14 años.
En el 2014, el Papa Francisco decidió quitarle el estado clerical.
Ángel Santurio
Ejerció el sacerdocio en San Luis durante 17 años: desde 1991 a 2008. Ese año se fue a Misiones y el 2009 fue denunciado por abusar de 3 novicias, a quienes reclutaba para formar una supuesta orden.
La Justicia desestimó el caso porque ninguna de las supuestas víctimas lo denunció. Sin embargo, la Iglesia le inició un juicio canónico y lo expulsó del sacerdocio en 2012.
José Luis Serre
Nacido en la ciudad costera de Necochea, provincia de Buenos Aires, se ordenó como sacerdote en 1991.
Tras pasar por varias parroquias, fue en Nuestra Señora de Lourdes, de Necochea, donde un menor lo acusó de abuso sexual, en 2017.
A Serré se le inició un proceso canónico y perdió el estado clerical en abril de este año.
