Salud

Hugo Vitale, el médico de terapia intensiva del Central que saca a sus pacientes a tomar sol

"Paseos que curan" se llama esta iniciativa que se hizo viral en las redes sociales y que tiene como objetivo la humanización del tratamiento médico en terapia intensiva

Por UNO

La comunidad mendocina se vio gratamente sorprendida en las últimas horas con la difusión en redes sociales de imágenes en las que ve a pacientes internados en terapia intensiva del Hospital Central que son paseados al aire libre. Es por una iniciativa que ha comenzado a implementar recientemente el reconocido médico intensivista Hugo Vitale, con el objetivo de humanizar ese sector crítico en el cual son atendidas personas que están graves y con riesgo de perder la vida.

Esta humanización de las terapias intensivas es una tendencia mundial que ha llegado a Mendoza, por ahora sólo al principal centro asistencial público de la provincia, que es el Hospital Central. Y el responsable de que este método avance, para beneficio no sólo de pacientes sino de los profesionales de la salud y de los familiares de los internados, es Vitale, un médico de 50 años y con 25 de experiencia.

"Humanizar las horas terribles de los que entran a terapia es sacarlos al patio, a tomar sol, a pasear por los pasillos", explicó el doctor Vitale en una nota con radio Nihuil, en el programa Te Digo Lo Que Pienso, que conduce Ricardo Montacuto.

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"La terapia es la antesala del infierno -definió el especialista- y por eso la humanización de los cuidados intensivos comenzó a ser avalada por sociedades científicas del mundo y en Argentina particularmente la avala la SATI (Sociedad Argentina de Terapia Intensiva). No es algo que inventamos nosotros, sino que surgió en España, por idea de un loco lindo como es el doctor Gabriel Heras, quien calificó esta tendencia como Bendita Locura".

Es necesario humanizar un contexto hostil para el paciente y su familia. Y humanizar es entender al enfermo y a su entorno como pares nuestros con los tenemos que ser empáticos Es necesario humanizar un contexto hostil para el paciente y su familia. Y humanizar es entender al enfermo y a su entorno como pares nuestros con los tenemos que ser empáticos

Vitale explicó que "las sociedades científicas vieron, con evidencias, que los pacientes empezaron a mejorar no sólo sus parámetros hemodinámicos, sino también a usar menos el respirador. Esto hace que disminuya la tasa de mortalidad y que sean menos los riesgos de contraer virus intrahospitalarios, entre otros factores".

Los paseos que curan

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El intensivista detalló cómo se saca al paciente de la sala de terapia para que se recree: "Lo hacemos cumpliendo un protocolo. Obviamente que hay pacientes muy inestables que no pueden ser trasladados ni siquiera a realizar una tomografía. Lo real es que aún con respirador y siendo pacientes críticos y graves, los sacamos con un kiensiólogo especialista en respiración crítica, un fisioterapeuta, el enfermero y yo o un residente. Los tenemos media hora al sol, ven el cielo, sienten el viento y el aire en la cara".

"Los parámetros hemodinámicos mejoran, mejora la tensión arterial, baja la frecuencia cardíaca y tienen menos requerimiento de analgésicos lo que nos permite que estén más tiempo despiertos. Todo esto lleva a que reciban más rápido al alta", agregó.

Vitale contó que este procedimiento ha sido denominado "paseos que curan". Pero aclaró enseguida que "esto es sólo una parte de la humanización. La otra parte es abrir la terapia intensiva a los familiares, sin esos carteles que dicen prohibido pasar o área restringida".

Imaginate estar grave y te despertás en un lugar que no conocés, con gente desconocida, con un tubo en la boca, dolorido y sin ningún familiar. Todo eso provoca dolor y miedo. Entonces hay que abrirles las terapias intensivas a los familiares que incluso pueden ayudar con ciertas prácticas que hasta ahora han sido inherentes sólo al médico y al enfermero, como esas prácticas invasivas que son necesarias. Con un familiar al lado se requiere menos analgesia Imaginate estar grave y te despertás en un lugar que no conocés, con gente desconocida, con un tubo en la boca, dolorido y sin ningún familiar. Todo eso provoca dolor y miedo. Entonces hay que abrirles las terapias intensivas a los familiares que incluso pueden ayudar con ciertas prácticas que hasta ahora han sido inherentes sólo al médico y al enfermero, como esas prácticas invasivas que son necesarias. Con un familiar al lado se requiere menos analgesia

Y siguiendo con la humanización de las terapias, el doctor sumó a los profesionales de la salud: "Es muy angustiante también para el personal. Por eso este método tiene un ítem que se llama cuidemos al cuidador. Para eso hay que tener una buena relación con la familia del paciente. En ese sentido los paseos que curan y la musicoterapia son muy importantes. Necesitamos crear un clima positivo para quienes trabajamos en un área muy hostil".

Sobre esto mismo, Vitale amplió: "Cuidar al cuidador significa además que no tenga horarios excesivos ni muchos pacientes a cargo. Nosotros instruimos a los residentes para que se presenten dando su nombre, indicando el día y la hora que es, aún con los que están en coma, o coma inducido. Les hablamos porque perfectamente pueden percibir. Hay testimonios en todo el mundo de personas que se recuperaron y recuerdan haber escuchado ruidos y música. Por eso también es valioso respetar el día y la noche para que no se pierda noción del tiempo".

Finalmente Hubo Vitale señaló que "otro punto de la humanización es la parte edilicia y arquitectónica. Tiene que ser amable. En el Central tenemos paneles con fotos de montañas o de playas y patios con plantas a los que le da la luz del sol. Es emocionante ver sonreír a un paciente".