Ya sin el "turismo de supermercado" que se popularizó durante el 2023 con los miles de chilenos que cruzaron a Mendoza a comprar alimentos, artículos de limpieza y perfumería, el Paso a Chile esta Semana Santa ha estado mucho más cargado por mendocinos viajando hacia el vecino país que a la inversa. En este caso en la previa del fin de semana extra largo de 6 días.
Hubo demoras de 5 horas en Los Libertadores para los argentinos viajeros a Chile por Semana Santa
Este miércoles se registró el doble de pasajeros argentinos hacia Chile respecto de los trasandinos que llegaron a Mendoza. Por la devaluación del peso nacional "el turismo de supermercado" se terminó
De hecho, las demoras en el Paso Internacional Los Libertadores han sido de unas 5 horas, tanto para los pasajeros que se trasladaban en auto como para los que viajaban en ómnibus.
Los argentinos hacia Chile duplicaron la cifra de los visitantes chilenos
En cuanto a la cantidad de personas que pasaron este miércoles 27 de marzo por el túnel Internacional Cristo Redentor, en la previa al fin de semana largo de 6 días, los que salieron de Argentina con destino a Chile por Los Libertadores, fueron 4.178 pasajeros.
En cuanto a los vehiculos, fueron 978 autos y 27 colectivos
Las demoras, como ya se dijo anteriormente, fueron de 5 horas en aduana, por lo que desde el Sistema Integrado Cristo Redentor, piden que la gente organice su viaje, teniendo en cuenta que el túnel permanece abierto las 24 horas.
En cambio, los pasajeros que ingresaron a Mendoza desde Chile fueron 2.699, en 515 autos y 37 ómnibus. Las demoras no superaron los 5 minutos.
Adiós al turismo de supermercado
En cuanto al fenómeno que en el 2023 se denominó "turismo de supermercado", la presidenta del Ente Provincial de Turismo (Emetur) Gabriela Testa, manifestó que es notable la baja de chilenos que vienen a comprar a Mendoza, particularmente víveres.
Lo cierto es que esta modalidad, si bien dejaba dinero en el país, no generaba demasiado rédito para la industria turística. Esto porque no utilizaban las prestaciones como excursiones, o visitas a bodegas, por poner algunos ejemplos. A lo sumo, llegaban a consumir en locales gastronómicos, pero no mucho más allá de esto.
De todas maneras, era una veta que movilizaba varios servicios, como alojamiento y transporte y hasta "guías de compras", personas que cobraban un plus a los turistas chilenos para llevarlos a distintos supermercados donde los precios resultaban más convenientes.




