Un cumpleaños y una señal del cielo. Así resume Alba García Druetta este día especial, en que cumplió 51 años. Mira por el ventanal de su casa en La Bastilla y, frente a ella, el Cerro Arco aparece cubierto por un manto blanco. Este domingo celebró otro año de vida pero no hay torta, ni velas, ni reunión familiar como las de antes. Este año es distinto. Y la nevada lo dice todo.
“Siempre celebraba mi cumple con el de mi mamá. El de ella era el 2 de julio. Lo hacíamos juntas”, cuenta Alba, quien trabaja en un servicio de orientación escolar y es mamá de una nena. Hace apenas unos días, el 12 de junio, su mamá falleció. Por eso, esta nevada -sorpresiva y silenciosa- le cayó como un mensaje.
“En la tranquilidad del día, este es mi regalo del cielo”, dice emocionada. Para ella, la nevada es una señal. Un abrazo blanco de su madre, justo hoy.
En casa sólo están su hija, su marido y su suegra. Iba a venir su papá, pero con 94 años y defensas bajas, Alba prefirió cuidarlo. “No quiero que Ámbar lo contagie”, explica. Desde el ventanal, contempla la nieve. “Por algo las cosas suceden”, reflexiona.
Jorge cosecha brócoli y empaqueta... a pesar de la nieve
Jorge Lucero trabaja desde los 20 en la finca familiar. Hoy tiene 32 y no se imagina haciendo otra cosa. “Mi papá nos enseñó a amar esto”, dice mientras embala verdura, brócoli y coliflor, con sus manos heladas, pero firmes.
Está en El Algarrobal de Abajo, en plena cosecha de brócoli y coliflor. Este sábado sabía que iba a nevar. Por eso madrugaron, cosecharon y este domingo, en plena nevada, embalaron para entregar a supermercados.
“El frío se va cuando uno entra en movimiento”, dice convencido. Trabaja junto a su papá y su hermano, como un equipo que conoce el ritmo de la tierra. Hace pocos años y con mucho esfuerzo pudieron comprar la porción de tierra donde trabajan.
“Somos apasionados de lo que hacemos”, repite, con una sonrisa. A su alrededor, la finca se convirtió en un manto blanco, inesperado.
Dylan tiene 8 años y se asombró: “Es la primera vez que veo la nieve”
Dylan tiene 8 años y este domingo, por primera vez en su vida, vio nevar. “Me puse contento, vi la nieve por la ventana y quise salir a tocarla. Me encantó, se me mojaron las manos”, dice con una sonrisa tímida, mientras su mamá lo mira con ternura y algo de preocupación.
Liliana Quiroga lo cría sola en Las Heras, en una casa modesta donde el frío se cuela por las paredes. “Él tiene asma, lo tengo que cuidar mucho”, explica. La alegría del niño por la nieve contrasta con las dificultades cotidianas: falta abrigo, falta calefacción, las noches son heladas y no alcanza el acolchado.
“Mi hijo duerme con ropita puesta y cuatro colchas. Y no alcanza. Es mucho el frío”, cuenta Liliana a UNO. La estufa no da abasto y muchas veces recurren a lo que tienen a mano: nailons en las ventanas, más mantas prestadas, alguna bolsa térmica improvisada.
Ruta congelada y riesgo en Malargüe: cadenas obligatorias
Desde el sur mendocino llega otra postal de este domingo helado. En Malargüe, el tramo que va desde el desvío de la Ruta 40 y la 222 hasta Los Molles está completamente congelado. Así lo advirtieron vecinos y viajeros que circularon por la zona a la mañana.
“La ruta está totalmente blanca, dura, muy peligrosa. Hay que usar cadenas sí o sí”, alertó Javier, un vecino del lugar.
La advertencia no es menor: en estos días, las bajas temperaturas y la humedad combinadas convierten el asfalto en una trampa invisible. Las autoridades ya pidieron extremar precauciones en toda la red vial cordillerana.
Ludovico y su muñeco de nieve. Franco lloró de emoción
Desde El Challao, en el barrio La Yaya, Maru Atencio comparte la alegría que vivió su familia: “Sabíamos que iba a nevar en el llano pero no imaginamos que al levantarnos este domingo íbamos a encontrar tanta nieve en nuestro jardín. Nos levantamos y nos abrigamos bien para salir a ver la nieve, aprovechamos para hacer un muñeco de nieve y jugar con bolas de nieve. Mi hijo ya conocía la nieve, pero no se acordaba mucho, así que está disfrutando mucho”, contó emocionada.
Franco, por su parte, vive en Bermejo: "Ama la naturaleza. Lo despertamos y lo llevamos con los ojos cerrados hasta la ventana para que viera la nieve. Se largó a llorar con emoción y nos repetía que este domingo es el mejor día de su vida", dijo Calu, su mamá.
La nieve, un fenómeno que sorprendió a Mendoza
La nevada comenzó durante la madrugada del domingo y cubrió de blanco buena parte del Gran Mendoza. Zonas como Las Heras, Godoy Cruz, Maipú, Luján de Cuyo y El Challao registraron caída de nieve, algo poco habitual en el llano mendocino. En alta montaña, la acumulación fue mayor y el Paso Cristo Redentor permaneció cerrado hasya las 11 cuando reabrió.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por frío extremo y nevadas. Se esperan temperaturas bajo cero durante los próximos días, con mínimas de hasta -5°C. El Gobierno reforzó la asistencia a personas en situación de calle y pidió precaución en rutas y espacios públicos.
Mientras tanto, miles de mendocinos compartieron en redes sus fotos del fenómeno, algunos por asombro, otros por nostalgia, y unos cuantos, como Liliana, sabiendo que el frío es mucho más que una postal.















