"Les dije 'más tarde vengo' y todavía me están esperando. No lo puedo creer, los extraño tanto", recuerda Vanessa Gómez Cueva, una enfermera peruana de 33 años que fue deportada de Argentina junto a su hijo de dos años, mientras que los otros dos quedaron en el país.
Fue en febrero que la mujer recibió la visita de personal policial que le pidió que los acompañara para ser notificada pero fue puesta bajo custodia y llevada a Ezeiza para que retornara a Perú.
"La Policía me llevó engañada a Ezeiza", le dijo Gómez Cueva a Infobae durante una entrevista a dos meses de no ver a sus hijos.
La orden emitida por el Ministerio del Interior y Seguridad para expulsarla se basó en una condena penal, por la cual Vanessa había cumplido una sentencia en 2014 en una cárcel.
La mujer fue detenida en el aeropuerto de Ezeiza en 2011 cuando intentaba ingresar cocaína. Había sido contratada como "mula" por un clan narco y fue descubierta por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Tiempo después, en un juicio abreviado, fue condenada a una pena de cuatro años de prisión.
La mujer vivía junto a su madre, sus hermanas y sus tres hijos -de 14, 6 y 2 años- en La Plata. Había llegado a Argentina a sus 15 años, tras su paso por el sistema carcelario, comenzó los trámites para obtener la ciudadanía y se puso a estudiar enfermería. Luego logró obtener un trabajo.
A pesar de los esfuerzos, Migraciones inició el trámite para deportarla en 2015 debido a sus antecedentes penales.
Sin abogados que la asesoren, Gómez Cueva nunca apeló la expulsión y la deportación quedó firme. Pero la decisión se basó en un error. La mujer figuraba en los expedientes como si hubiera cometido un delito de prostitución, proxenetismo o trata de personas, y su pedido de quedarse en el país estaba consignado no por la presencia de sus tres hijos argentinos sino por un supuesto "cónyuge nacional" que no existía, indica Infobae.
"Yo tengo allá casa propia, tengo todas mis cosas, mis hijos tienen su escuela, sus amigos, en un momento pasó por mi cabeza traer a mis hijos, porque me desespera no estar con ellos, pero decidimos intentar solucionarlo, mi hija no quiere dejar el colegio, tiene su vida, es un cambio total, cómo voy a hacer si allá están mis cosas, mi casa, tengo todo allá", se pregunta Vanessa entre lágrimas.
