Ejemplo de vida

Hermes Ocaña, el abuelo mendocino que se recibió de profesor de historia a los 78 años

Hermes Ocaña invitó a su hija a que estudiaran juntos el profesorado de Historia, y el 19 de mayo rindió la última materia y completó la carrera. Una historia de superación y no rendirse jamás

Nada pudo detener su inquietud intelectual ni la búsqueda de la verdad. Trabajó, estudió, fue encarcelado y torturado, y cuando ya las obligaciones que lleva todo padre en los hombros amainaron, logró obtener su título terciario, a pocos días de cumplir sus 79 años, el 28 de mayo. Se llama Hermes Ocaña, y es uno de los personajes destacados de nuestra provincia, al recibirse de profesor de Historia casi octogenario.

En el 2014 una enfermedad lo postró en una cama de hospital, y en una charla motivacional con una de sus hijas, le propuso que estudiara el profesorado de historia, y que si lo hacía, él iba a estudiar con ella. El 19 de mayo, rindió su última materia y culminó su carrera en el Instituto Superior de Formación Docente.

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Felicidad total para el Profe Ocaña. Aquí, con su pareja y uno de sus profesores más queridos.

Felicidad total para el Profe Ocaña. Aquí, con su pareja y uno de sus profesores más queridos.

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"Cuando dejé de estudiar medicina dejé colgado en la pared el guardapolvo, y ahí estuvo por años, y era algo que me provocaba dolor, el de "no haber podido". Con el tiempo lo saqué y seguí mi vida. Hoy puedo decir que realmente quedó atrás esa imagen" "Cuando dejé de estudiar medicina dejé colgado en la pared el guardapolvo, y ahí estuvo por años, y era algo que me provocaba dolor, el de "no haber podido". Con el tiempo lo saqué y seguí mi vida. Hoy puedo decir que realmente quedó atrás esa imagen"

La historia de Hermes bien parece sacada de una novela. No se dejó aprisionar por el asma y se fue a Córdoba a estudiar medicina. Para mantenerse entró a trabajar en el extinto Banco de Previsión Social, donde militó la causa gremial. Al llegar la dictadura cívico- militar en 1976, vivió su período más doloroso, conviviendo con la cárcel, la tortura y la presencia implícita de la muerte.

Sabiendo que es muy difícil que a su edad pueda dar clases formalmente, sin embargo tiene mucha historia para compartir con los jóvenes; de primera mano y vivida en carne propia. Pero por sobre todas las cosas, puedo cancelar una deuda que tenía consigo mismo.

Su última materia fue Investigación Histórica, donde más que investigar, repasó los sucesos de una vida y una elección de militancia, sobre un capítulo de la vida social argentina que se cerró a sangre y fuego; donde se segó la vida de muchos jóvenes soñadores.

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Con su familia. Pareja, hijos y nietos acompañaron a Hermes en el momento de su gran logro: completar una carrera terciaria a los casi 80 años.

Con su familia. Pareja, hijos y nietos acompañaron a Hermes en el momento de su gran logro: completar una carrera terciaria a los casi 80 años.

Un profe que mira al futuro de sus alumnos

"Yo fui parte de ese colectivo e imaginario social que sufrió consecuencias terribles en aquella etapa llamada Proceso Militar", explicó el hombre que vive en el barrio Fusch, de Godoy Cruz, que agregó: "Esto es lo que yo llamo la "historia reciente", algo que está en la memoria, y los jóvenes pueden tener a través de la oralidad, la información de una fuente primaria sobre una época donde eras encarcelado sólo por tener lentes y pelo largo".

Así como García Márquez escribió un exitoso libro llamado Relato de un naufragio, escuchando la crónica limpia de su protagonista, don Hermes cuenta la suya por encima, para no remover heridas, sobre el naufragio que vivió a partir de marzo de 1976 nuestra sociedad.

"Me encarcelaron siendo muy joven, 33 años, y tenía tres hijos muy chicos. Conviví con la tortura y la muerte estaba ahí, presente. estaba en la Penitenciaría (calle Boulogne Sur Mer) y me llevaron a los cuarteles de Campo Los Andes, ahí pensé que iba a ser un desaparecido más", relató el hombre que ahora tiene cinco hijos y su delito fue estar en un sindicato defendiendo los derechos de los trabajadores bancarios.

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Rindiendo. Aquí se lo ve a Hermes Ocaña defendiendo su trabajo en el examen de su última materia, Investigación Histórica.

Rindiendo. Aquí se lo ve a Hermes Ocaña defendiendo su trabajo en el examen de su última materia, Investigación Histórica.

Tras la liberación llegó el momento de sobrevivir, sin trabajo y con una familia a cuestas. "Me ayudó mucho el conocimiento de materias como Física y Química que estudié en los tres años que cursé medicina en Córdoba, así que gracias al apoyo de la gente del Círculo de Periodistas de Mendoza, pude preparar alumnos secundarios", recordó Ocaña en su primer contacto con la docencia.

"Luego me apoyaron de la Asociación Bancaria, el sindicato donde luché por mis compañeros de trabajo, para dar clases en una pequeño instituto. Así me gané la vida", destacó Hermes.

"Lo que me motiva a mi respecto a los jóvenes es favorecer, impulsar, a tener un pensamiento crítico que todo ser humano debe tener. Para poder discernir y no ser manipulado con datos que se pueden manipular por lo medios de comunicación" "Lo que me motiva a mi respecto a los jóvenes es favorecer, impulsar, a tener un pensamiento crítico que todo ser humano debe tener. Para poder discernir y no ser manipulado con datos que se pueden manipular por lo medios de comunicación"

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En la foto del egresado no podía faltar la presencia de los profesores que formaron la mesa examinadora de su materia final. Hermes destacó el alto nivel y calidez humana de los docentes.

En la foto del egresado no podía faltar la presencia de los profesores que formaron la mesa examinadora de su materia final. Hermes destacó el alto nivel y calidez humana de los docentes.

Para finalizar, el flamante profesor reflexionó: "Cuando uno estudia, dice "para ser alguien". Se tiene la creencia de que si no estudia va a ser pobre, y no es así, a veces se estudia y se es pobre igual. Todo depende de ese contexto famoso que nos rodea y nos condiciona. Lo importante es lo que se aprende".