El equipo de Rewilding Sweden inició los trabajos de recuperación de distintos tramos del río Abramsan con el objetivo de devolverle su forma y caudal naturales. Como parte de esta iniciativa, durante el segundo año de restauración llevó a cabo una operación inédita: el lanzamiento desde helicóptero de 150 toneladas de arena y grava.
Helicóptero lanza 180 toneladas de arena y grava sobre río en Suecia para restaurar lecho dañado por décadas de explotación
Este río volvió a la vida gracias a una inédita intervención que utilizó una ingeniosa técnica para depositar cientos de toneladas de arena. Todos los detalles
Según la organización, mediante la restauración del libre flujo del agua y la reconexión entre ríos saludables y los ecosistemas circundantes, el proyecto contribuyó a recuperar procesos naturales esenciales y a aumentar la resiliencia del paisaje. Te contamos cómo lo lograron.
¿Por qué tirar arena al río?
La intervención buscó acelerar un proceso que, de otro modo, habría tardado siglos en ocurrir de forma natural. El objetivo fue devolver al río los depósitos de sedimento fino esenciales para las larvas de insectos bentónicos, mejorar las áreas de desove y recuperar el hábitat necesario para que truchas, salmones y mejillones de agua dulce retomaran sus ciclos naturales.
Este trabajo formó parte del enfoque de “paisaje acuático”, una estrategia orientada a ampliar los corredores verdeazulados para la naturaleza mediante la restauración del libre flujo del agua y el fortalecimiento de la conexión entre los ríos saludables y los paisajes circundantes. Sin embargo, persistía un problema estructural.
A pesar de la reversión de la canalización y del retorno de un flujo más natural, el sedimento fino seguía ausente. Y este material no se recupera rápidamente. En el caso del río Abramsan, las estimaciones indicaban que podrían transcurrir siglos antes de que volviera a acumularse de manera natural. Fue entonces cuando entró en escena la intervención aérea.
La ciencia apuesta por la arena y la grava para recuperar un ecosistema fluvial
Mediante helicópteros, el equipo distribuyó grandes volúmenes de arena y grava sobre el cauce restaurado para acelerar la recuperación de los procesos ecológicos que históricamente habían dado forma al río.
La reintroducción de estos sedimentos tuvo como propósito reducir décadas e incluso siglos de espera, generando en poco tiempo las condiciones necesarias para el restablecimiento de la fauna bentónica. Al mismo tiempo, la medida buscó favorecer la reproducción de especies como la trucha y el salmón, además de impulsar el retorno de los mejillones de agua dulce.
En septiembre de 2024, durante el segundo año del proceso de restauración del río Abramsan, el equipo llevó a cabo el lanzamiento de 150 toneladas de arena y grava a lo largo del tramo recuperado.
A escala fluvial, 150 toneladas pueden representar menos de lo que sugieren a primera vista. La tarea consistió en reconstruir una capa funcional de sedimentos finos en numerosos microhábitats distribuidos a lo largo del cauce, un componente esencial para restablecer la dinámica ecológica del río.






