Es una de las frases más escuchadas en las discusiones cotidianas o al momento de calmar los ánimos: "¡No hagas tanto espamento!". La usamos como sinónimo de no hacer lío, no dramatizar o no exagerar una situación que no lo vale. Sin embargo, quien intente buscar esta expresión tan nuestra en los tomos de la Real Academia Española (RAE) se va a llevar una gran sorpresa: directamente, no existe.
La historia y el origen real del término según la Real Academia Española
El español es una lengua viva con más de 2.300 años de historia que se fue transformando con el tiempo y las costumbres de cada región. Del mismo modo que un colectivo se llama "guagua" en Cuba, "liebre" en Chile o "buseta" en Colombia, el paso de los años deformó viejos vocablos.
En el caso de "espamento", el Diccionario de Americanismos aclara que es una variante popular rioplatense (utilizada tanto en Argentina como en Uruguay) que deriva de la palabra "aspamento", definida como la "expresión, de modo exagerado, de sentimientos, emociones o dolores". A su vez, esta palabra comparte raíces con "aspamiento" y "aspavento".
Por su parte, la RAE prefiere el término "aspaviento", el cual proviene del verbo "aspaventar" y significa "demostración excesiva o afectada de espanto, admiración o sentimiento". Entre sus sinónimos oficiales figuran vocablos como gesto, gesticulación, mueca, ademán, espaviento, exageración, alharaca y milagrón.
Así que ya sabés: aunque la RAE no la haya formalizado como tal, cuando usás la palabra en la calle estás citando una deformación con siglos de historia en la lengua española.
En pocas palabras
- Palabra impensada: se explica el origen de "espamento", término popular que no figura en la RAE.
- Raíces etimológicas: "Espamento" deriva de "aspamento", una variante rioplatense de "aspaviento".
- Uso y origen: la expresión se usa para no exagerar, y su origen se remonta a deformaciones históricas del español.




