Se llama Laura Martínez, es docente y esta semana su nombre se hizo público porque le ganó un juicio millonario a la Dirección General de Escuelas debido a que el área Salud Laboral del gobierno escolar le impidió trabajar porque tiene sobrepeso; limitación que se renueva periódicamente cuando le dicen "no apta" para desarrollar actividades.

Ella tiene 50 años y gracias a una medida cautelar avalada por la Justicia -mientras se desarrollaba el pleito civil- cumple funciones docentes y de celadora administrativa en dos escuelas de San Carlos y Tunuyán, donde vive con su familia.

"Siempre fui luchadora y trabajadora: estudié de grande y me esforcé por tener un trabajo digno" "Siempre fui luchadora y trabajadora: estudié de grande y me esforcé por tener un trabajo digno"

En 2012 se recibió de profesora de enseñanza primaria y asegura que el sobrepeso no le impide trabajar, y que tampoco limita sus desplazamientos ni la vida social.

Laura Martinez
La docente Laura Martínez.

La docente Laura Martínez.

Eso sí: Laura Martínez alza la voz contra dos injusticias que sufre a menudo: la falta de talles especiales cada vez que quiere comprarse ropa y que muchos espacios públicos y de entretemiento no le permiten disfrutar, por ejemplo, de una función en el cine.

"Mis hijos sufrieron conmigo, durante todos estos años, mi angustia y mis lloraderas cada vez que me decían que era no apta para trabajar"

La docente rehusa dar precisiones acerca de su peso e índice de masa corporal, indicador éste que la DGE tuvo en cuenta para no extenderle la habilitación para trabajar. "Soy femenina y coqueta y estoy muy a gusto con mi cuerpo. Además, y esto me parece importante enfatizarlo, no padezco de ninguna enfermedad asociada al sobrepeso: no tengo diabetes y tampoco hipertensión arterial", dice.

Un cuadro congénito de hipertiroidismo (mayor funcionamiento de la glándula tiroides) está en tratamiento y controlado y que Laura Martínez haya bajado de peso notablemente, incluso en la pandemia, son indicios de que puede hacer sus labores sin problemas.

"Estoy en actividad permanente y hago vida normal: trabajo, hago gimnasia localizada y ando en bicicleta" "Estoy en actividad permanente y hago vida normal: trabajo, hago gimnasia localizada y ando en bicicleta"

El lado judicial del caso

Martínez, quien fue representada por los abogados Carolina Jacky y Carlos Lombardi, sabe que la DGE está en condiciones de apelar el fallo judicial de la jueza Fabiana Martinelli, del Primer Tribunal de Gestión Asociada, y que este camino es cuanto menos largo para arribar a una sentencia firme.

Sin embargo, la maestra reconoce la decisión de la magistrada. Especialmente "valoro que haya empatizado con una ciudadana como yo. Que se haya puesto en mi lugar. Personas como la jueza Martinelli me devuelven la confianza en la Justicia de Mendoza".

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La jueza Martinelli también ha trabajado en otros casos de alto impacto público, como las cuotas de los autos por sistema UVA.

La jueza Martinelli también ha trabajado en otros casos de alto impacto público, como las cuotas de los autos por sistema UVA.

El fallo judicial que condena a la DGE a pagarle a la maestra Laura Martínez $1.350.000 incluye, entre otras, una frase categórica de Martinelli, que apunta a una visión integral del caso y no únicamente al índice de masa corporal.

"El índice de masa corporal por sí solo no basta de ninguna manera para determinar la existencia de patología de obesidad, siendo necesarios otros parámetros y estudios que no han sido realizados a la actora o por lo menos, no consta que hayan fundado la no aptitud declarada por los agentes de la demandada"

Lea el fallo completo

531930716-Tribunal-de-Gestion-Asociada (1).pdf

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