En un mundo acelerado, el hogar vuelve a ocupar un rol central como refugio. El feng shui, lejos de ser solo una tendencia decorativa, propone repensar la arquitectura doméstica desde los hábitos cotidianos que sostienen la energía de los espacios. De cara a 2026, revisar cómo habitamos nuestra casa puede marcar una diferencia real en el bienestar físico y emocional.
Hábitos diarios y feng shui: cómo activar la energía positiva de tu casa
El feng shui no se trata únicamente de mover muebles o sumar plantas. Su verdadero poder está en los hábitos que repetimos a diario, muchas veces sin conciencia. Acciones simples pueden ordenar la energía del hogar y generar una sensación de calma y equilibrio.
Abrir las ventanas cada mañana, aunque sea por unos minutos, permite renovar el aire y despejar la energía acumulada durante la noche. Este gesto conecta el interior con el exterior y marca el tono energético del día.
El orden visual es otro pilar clave. No se trata solo del desorden evidente, sino de esos espacios “en pausa”: mesas saturadas, superficies que acumulan objetos sin función o rincones olvidados. Adoptar el hábito de despejar al menos un espacio visible antes de dormir ayuda a que la energía descanse y se reorganice.
La limpieza, vista desde el feng shui, también puede convertirse en un acto consciente. Limpiar con intención, usando aromas naturales y movimientos pausados, transforma una tarea funcional en un ritual que refuerza el vínculo con la casa.
Arquitectura consciente: luz, descanso y conexión emocional
La forma en que iluminamos los espacios es clave en la arquitectura del bienestar. Aprovechar la luz natural, abrir cortinas y evitar el uso excesivo de luz artificial durante el día mejora el flujo energético y la sensación de confort. La luz natural es uno de los grandes activadores del feng shui.
Otro hábito fundamental es revisar la relación emocional con los objetos. Eliminar o mover aquellos que ya no nos representan evita el estancamiento energético y permite que la casa “respire”.
La habitación merece especial atención: devolverle su función principal, el descanso, es esencial. Evitar trabajar en la cama y reducir estímulos visuales ayuda a renovar la energía cada noche.
El recibidor, por su parte, actúa como carta de presentación del hogar. Mantener la entrada limpia, ordenada y bien iluminada facilita la llegada de energía positiva.
Finalmente, cerrar el día con gratitud, apagando luces conscientemente o recorriendo la casa con una mirada atenta, refuerza el lazo entre el espacio y quien lo habita. Cambiar estos hábitos en 2026 no solo mejora la armonía del hogar: transforma la forma en que lo vivimos.
Fuente: Architectural Digest.






