Fuerza Aérea

Argentina fabricará un avión de última generación para la Fuerza Aérea y será de los mejores de su clase

Proyectos autóctonos y adquisiciones estratégicas dibujan no solo una Fuerza Aérea más robusta, sino una Argentina que asume su potencial aeroespacial

En los hangares y talleres de la Fábrica de Aviones “Brigadier San Martín”, Argentina está dando pasos firmes para fabricar y operar aviones de última generación en la Fuerza Aérea, un salto tecnológico que podría transformar su rol en la defensa y la industria aeronáutica regional.

Esta idea, que hasta hace poco parecía más un deseo aspiracional que una realidad concreta, hoy toma forma en decisiones, inversiones y proyectos que apuntan a recuperar capacidades y entrar de lleno en la vanguardia de la aviación militar.

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Argentina fabricará un avión de última generación para la Fuerza Aérea y será de los mejores de su clase

La chispa inicial de este capítulo se encendió con proyectos nacionales como el IA-100B “Malvina”, un avión entrenador desarrollado por FAdeA que ha comenzado a acercar a pilotos argentinos a tecnología moderna. Este prototipo forma parte de una visión más amplia, que la Argentina pueda no solo mantener, sino diseñar y producir aeronaves con componentes y sistemas de última generación para su Fuerza Aérea.

Paralelamente, la Fuerza Aérea ha avanzado en la modernización de su flota operativa con la incorporación de aviones de combate F16 Fighting Falcon adquiridos a Dinamarca. Aunque estos cazas no son fabricados localmente, sí implican la introducción de tecnología de punta en aviación supersónica, lo que aumentará la capacidad de control del espacio aéreo y servirá como base para futuras iniciativas propias.

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La implicancia de este avión para Argentina

Este cruce entre lo local y lo global, entre proyectos de diseño nacional y flotas tecnológicas de alto nivel, abre un abanico de implicancias para Argentina. En lo estratégico, significa recuperar soberanía en capacidades de defensa, algo que influyó profundamente en países que dependen de tecnología extranjera para garantizar su seguridad.

A nivel industrial, potenciar una fábrica nacional de aeronaves podría generar conocimiento técnico, empleo especializado y encadenamientos productivos en sectores de alta complejidad, desde materiales compuestos hasta electrónica de vuelo. Además, en lo geopolítico, Argentina se posiciona como actor más serio y creíble en la escena de defensa regional, capaz de dialogar con potencias tecnológicas y participar en alianzas que antes estaban fuera de alcance.

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