Se veía venir. Diario UNO lo anticipó hace exactamente un año. El edificio del viejo Cine Teatro Gran Rex se convirtió en una tienda de ropa bautizada, justamente, Gran Rex.
Era inevitable, como también esa nostalgia que nos atenaza desde fines de los '90 cada vez que pasamos por la vereda sur de calle Buenos Aires, entre San Juan y San Martín, donde cada día el Cine Rex nos iluminaba.
Con justo e indiscutible derecho, los dueños del edificio, quienes hace un año vendían como chatarra por Facebook las butacas en desuso, le dieron nuevo destino comercial.
Del cine Rex a los jeans y remeritas de todos colores y talles
Ahora, los recuerdos del cine Rex y su continuado de 14 a 23 -y con función trasnoche cada sábado- conviven con estanterías y percheros repletos de jeans, remeritas y abrigos de todo tipo de talles y colores, lisos o estampados.
La tienda de ropa Gran Rex se alza junto con otros locales comerciales que ofrecen distintos productos y que fueron apareciendo varios años después de que los hermanos libaneses José y Segundo Antún vendieron la propiedad.
El auge de las salas de cine en los complejos comerciales comenzó a declinar con la irrupción de la videocasettera y de los videoclubes de los barrios. Lenta pero definitivamente, el cine entró en cada casa y a cualquier hora, y el Cine Teatro Gran Rex no logró escapar del destino común con otras salas monumentales.
Estacionamientos y fe religiosa
Ya el Ópera, que funcionó sobre calle Lavalle, se había convertido en playa de estacionamiento y el América, en Lavalle casi Federico Moreno, albergaba cierta fe religiosa. Atrás habían quedado éxitos como Tango Feroz y ET respectivamente. Y hasta El Zorro con Delon, a mediados de los ´70.
Hoy reinan las plataformas y el streaming para ver películas, series y documentales en casa o en movimiento, gracias al celular en este último caso, mientras viajamos en micro y hasta cuando caminamos sobre una cinta.
Volviendo al Cine Teatro Gran Rex, queda para siempre incumplida la promesa del ex gobernador Paco Pérez de recuperarlo para convertirlo en un centro cultural, como hicieron los hermanos Bermejo en Maipú con el Imperial, que sigue funcionando más como teatro que como cine. Pero sigue.
Este verano recibió a miles de espectadores con la obra protagonizada por Rodolfo Ranni y el mendocino Renzo Chory Occhionero. Ya en 2023 el Imperial había ofrecido "Andate, amor mío", con Germán Kraus y elenco mendocino.
Para siempre en nuestra memoria algunas vivencias que fueron parte de la cultura y del crecimiento de los mendocinos de varias generaciones.
Paso a contar: los esperados estrenos de los jueves, la trasnoche y la pizza con cerveza o el café de madrugada para seguir hablando de películas emblemáticas como Harry, El Sucio; Atracción Fatal -¿quién no recuerda la escena del conejo hirviéndose a todo vapor?-; Día de la Independencia, El exorcista o Tiburón.
La función debe continuar, claro está. Aunque sea en otros formatos para ver cine.







