Cementerio de la Ciudad

Gaucho Cubillos: el ladrón que después de muerto recibe vinos de regalo

Entre muchas tumbas olvidadas, cubiertas de polvo, o derruidas, la de Juan Francisco Cubillos parece muy actual. Está tapizada de ofrendas. Sus devotos dicen que cumple los pedidos.

Con el sol de la mañana, al cementerio histórico de la Ciudad de Mendoza se le ven todos y cada uno de sus detalles . Tumbas de patriotas, gobernadores y bodegueros, se mezclan con algunas pobres sepulturas destruidas por el paso del tiempo y el olvido. Algunas cubiertas de telas de araña, polvo y flores viejas. Otras que ya cumplieron su segunda muerte, puesto que hace años que nadie las visita.

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Sin embargo, en medio del silencio y el gris y negro que prolifera en las lápidas , una panteón encendido de rojo llama la atención. Es la sepultura del Juan Francisco Cubillos, el famoso Gaucho Cubillos. Una devoción popular que recibe visitas y ofrendas a diario y el estado de su tumba así lo demuestra. Está perfectamente conservada, cubierta de obsequios: juguetes viejos, placas, cientos de cartones de vino, urnas con las cenizas de sus devotos que quisieron descansar junto a él, flores frescas, banderines y cintas coloradas.

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Sin embargo, lo que realmente llama la atención del mausoleo que guarda los restos de Cubillos, es el intenso olor a vino que emana de la tumba. Jesús Morales, el guía que conoce todos los recovecos, historias y leyendas del cementerio, sabe el por qué.

Una ofrenda diaria

"Acá tienen que mirar", dice el guía, señalando un pequeño orificio junto a la tapa de la sepultura. Lo que se puede observar, al acercarse, es un pequeño orificio.

"Los fieles colocaron un caño para enviarle vino al cajón, dicen que al gaucho le gusta esa ofrenda" , Dijo el guía. y la verdad es que es la ofrenda que más le llevan a Cubillos. De hecho, en la parte de atrás del mausoleo, los guardias del cementerio debieron colocar una especie de "corralito", para contener los cientos de cajas de vino que se descartan cada semana.

"La gente que le reza al gaucho, lo dice todo el tiempo, es muy cumplidor. Hace poco una persona vino a dejarle una botella de un vino muy caro. Se ve que estaba muy agradecido", contó Jesús.

Quién fue Juan Francisco Cubillos

Juan Francisco "el Gaucho" Cubillos fue un chileno que al llegar a Mendoza se dedicó al robo de animales . En un principio, lo hacía en el Valle de Uco. Cada vez que robaba, dejaba un cartel al dueño del campo, que decía que no buscara a los animales porque se los había robado él.

Con el correr del tiempo, los carteles diciendo que se había robado el ganado proliferan , pero Cubillos dice no ser el responsable de tantos robos.

Sus entradas a la cárcel se volvieron muy frecuentes. La última de sus incursiones en una celda, terminó porque le pagó a una guardia cárcel con vino y este lo dejó escapar.

Sin embargo, y en palabras del guía, "tuvo una muy mala idea", le robó el caballo a un comisario y este le juró que iría por su cabeza.

Hay gente que dice que el Gaucho era una especie de Robin Hood, que robaba a los ricos para darle a los pobres. Sin embargo, el guía avala otra teoría "lo que hacía el gaucho era darle a los pobladores ganado u otras pertenencias para recibir refugio a cambio"

La muerte a manos de un policía

En su huida, Cubillos fue a refugiarse a las minas de Paramillos . Una vez allí, se hizo pasar por minero . Hasta allí lo fueron a buscar policías de civil , que también se estaban haciendo pasar por mineros. Una noche, en medio de una gresca en la que se atacaron a cuchillazos, el Gaucho Cubillos queda malherido y se intenta escapar.

Sin embargo, y como su cabeza tenía un precio, uno de los policías le da un tiro y lo mata . Este es el principio, y no el final de la leyenda del Gaucho.

Corría 1895 cuando cae muerto Juan Francisco Cubillos. En octubre, ocurren dos aluviones, una invasión de langostas que se come la cosecha y una epidemia se lleva a gran parte de la población, La gente que había conocido a Cubillos relaciona todo lo que estaba sucediendo con el asesinato del Gaucho y le transfiere la culpa de las desventuras.

Fue en ese momento que nació el mito del Gaucho que cumple pedidos a sus devotos, ya cambio, solo les pide que mantengan viva su memoria. Y algo de vino.

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