Un estudio de las predicciones de viaje para este 2025 realizado por el sitio Booking.com reveló que en 2025, las familias van a utilizar sus ahorros en disfrutar en experiencias, incluso incluyendo a las nuevas generaciones en lugar de apostarlo todo para darle un mejor pasar a sus hijos o pensando en qué les dejarán ante su partida de este mundo.
La investigación reveló que el 46% de la comunidad viajera preferiría gastar su dinero en el viaje de su vida en lugar de dejar una herencia, mientras que las personas mayores están felices de financiar viajes para sus hijos (80%) y nietos (78%).
El dato en Argentina reveló que la mitad de los encuestados (53%) preferiría gastar plata en una travesía increíble en 2025 en vez de dejar dinero o propiedades a sus descendientes. Hay algunos que se animan a desprenderse de casas o autos para vivir hoy.
Esta tendencia ya se observa desde hace algunos años e incluso se profundizó tras las pandemia, porque las personas experimentaron la falta de libertad y la imposibilidad de conocer nuevos lugares por las restricciones que dejó el coronavirus.
En las agencias de viajes es muy visible que las generaciones nacidas entre 1940 y 1960 aprovechan el aquí y ahora y las opciones de pagar viajes en cuotas o incluso vender alguna propiedad para hacer el viaje de sus vidas.
El titular de la Cámara de Turismo de Mendoza, Ricardo Beccaceci resaltó que hace varios años se viene acentuando esta tendencia que además lleva a presentar nuevos destinos menos conocidos y más exóticos para quienes se dedican a viajar, luego de criar a los hijos.
“Se dan dos fenómenos en simultáneo, padres que ya no piensan tanto en dejarles bienes materiales a sus hijos como herencia porque quieren disfrutarlo en vida y por el otro, las nuevas generaciones no se anclan a un empleo, viven en pareja pero sin hijos y también viajan por el mundo y se radican en distintos países para conocer estos lugares y trabajar”, manifestó el especialista en turismo emisivo.
Después de haber trabajado toda una vida, quienes están en la etapa de la tercera edad o acercándose a esta, son llamados los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964).
De acuerdo a las investigaciones este es un nicho de consumo que busca experiencias que inviten a la acción y a la aventura. Antes de pensar en un retiro, están interesados en una vejez activa, en donde privilegian los cuidados de la salud y de la salud mental, por eso, que también son atraídos por lugares con spa, con espacios para hacer ejercicio y promover las actividades al aire libre.
Para muchos de ellos, vivir es hoy y máxime si se encuentran saludables para conocer Europa o ir a las playas paradisiacas de Cancún.
Dar el salto y conocer el mundo
Un caso emblemático es el de Ricardo (75) y Helena (62) ambos decidieron vender un departamento que tenían como una inversión para ir a conocer Europa, algo que no habían podido hacer antes ocupados en la crianza de sus hijos y luego en sortear las peripecias del país en crisis.
“Llegamos a una estabilidad y a una forma de vida que nos permite acceder a las necesidades básicas como comida, vestimenta y servicios pero sin hacer sobresaltos Creemos que es el momento de viajar”, indicaron a UNO.
Con sus hijos establecidos en sus trabajos y con su vida realizada, sienten que es el momento de dar el salto y empezar por conocer el Viejo Continente.
"No nos queremos ir de este mundo sin conocer un poquito más allá. Hemos trabajado toda la vida. Siempre preocupados por el futuro, por la plata, ahora es tiempo de mimarnos y regalarnos momentos. Nuestros hijos lo entienden y nos alientan a que lo vivamos a pleno", recalcaron con las valijas ya preparadas.
Nuevos tendencias de consumo
El director de Desarrollo Turístico e Innovación del Ente de Turismo de Mendoza (EMETUR), Marcelo Reynoso coincidió con este diagnóstico en base al público que consume las redes sociales del organismo.
"Nuestro público es sub 35 y eso habla de una demanda creciente y que serán los futuros consumidores de muchos productos y de viajes en sus próximos 50 años", aseveró el especialista.
Y recalcó: "Hay una gran confirmación de este fenómeno y lo podemos llevar al nomadismo de muchos jóvenes que eligen viajar y trabajar por el mundo, sin tener un asentamiento fijo y la despreocupación no sólo de los padres, sino de ellos mismos por su vejez. Viven en el día y no están preocupados por la vejez y las estructuras mentales se condicen con la evolución tecnológica y estos cambios afectan al turismo".






