Quiénes pueden recibirlo

Qué es y cómo funciona la terapia con plasma que ya se aplica en Mendoza

Desde que comenzó la Pandemia, el mundo no ha hecho otra cosa que esperar que los investigadores tengan éxito y se encuentre finalmente la vacuna que frene la expansión del Covid-19.

Hasta el momento, no hay ninguna terapia ni medicamento comprobado que pueda frenar el avance o mitigar los efectos del virus. Sin embargo, el tratamiento con plasma de pacientes recuperados parece ser el más uno de los que mejores resultados produce.

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El director del Centro Provincial de Hemoterapia, Pedro Ruiz, explicó los pormenores de un método que, si bien ya se está aplicando en la provincia, se encuentra en fase de investigación y que no puede utilizarse en forma universal para cualquier enfermo de coronavirus.

De qué se trata

El médico explicó que las personas que se han recuperado de Covid-19 tienen anticuerpos a la enfermedad en la sangre. El plasma es la parte líquida de la sangre, que queda luego de extraer los glóbulos blancos y rojos, y las plaquetas, es de color amarillento y es lo que se extrae de los pacientes convalecientes para tratar a enfermos.

Algunas personas que cursan la enfermedad y que podrían pasar a etapas más graves, al ser tratadas con plasma, mejoran. El punto es que, según manifestó el médico, no hay suficiente evidencia comprobada para dar aval científico a esta terapia, por el momento.

Es decir que el tratamiento está en fase de investigación y por este motivo, hay una serie de pasos a seguir para aplicarlo.

El profesional remarcó que esta es una terapia que, hasta el momento, parece dar buenos resultados. Pero aún no se puede afirmar que los pacientes que han mejorado lo hayan hecho exclusivamente por el plasma, porque todos recibieron otro tipo de terapias al mismo tiempo.

Para su utilización, hay una serie de requisitos entre los cuales figura la intervención de un comité de bioética del centro asistencial donde el paciente esté internado y una autorización para recibir el plasma.

Quiénes pueden recibirlo

Ruiz explicó que no cualquier persona que esté cursando la enfermedad puede recibir este tratamiento. El jefe de servicio deberá evaluarlo y decidir si está apto o no para ser tratado con plasma de paciente recuperado.

En cuanto a qué criterios se tienen en cuenta, destacó uno que es fundamental: el plasma no es para personas que, según la evaluación médica, no tienen síntomas que podrían indicar que se van a agravar. Hay que destacar que muchos pacientes sólo están en sala común y luego regresan a sus casas.

Tampoco podrían recibirlo los que ya tienen un estado inflamatorio avanzado. Puntualmente se aplica en pacientes que no se encuentran en un estadío grave pero que podrían empeorar.

Por esta razón, despejó dudas al respecto de que el plasma es un tratamiento "vip", sino que no todos los pacientes reúnen los criterios para recibirlo.

Aclaró que en la provincia se está aplicando, pero que por un criterio ético, desde el ministerio de Salud no dan a conocer a quienes se ha tratado, como tampoco quienes son los pacientes recuperados que han asistido a donar.

Quienes pueden donar

Otro punto es que no todas los pacientes recuperados quieren y pueden donar sangre.

En primer lugar, se los evalúa como a cualquier otro donante. Hay que recordar que los requisitos son tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kg, gozar de buena salud, no haber tenido relaciones sexuales de riesgo ni haberse hecho tatuajes, perforaciones o ser operado en el último año.

Aquí hay un aspecto importante a tener en cuenta: los pacientes de más de 65 años no pueden donar, así que ese es un gran sesgo para delimitar el universo de donantes de plasma recuperados de Covid-19.

Además, según manifestó el médico, la persona debe estar preparada para estar conectada a una máquina que extrae sangre, durante unos 40 minutos. Aunque es un procedimiento sencillo, no todos los resisten.

Por todas estas razones, el tratamiento con plasma no es universal, sino que es una opción que hasta el momento, parece funcionar muy bien, pero que se seguirá investigando para darle fundamento científico a la evidencia empírica.

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