Un grupo de trabajadores se negó a dejar la puerta de la feria persa Mendoza, que se incendió en febrero pasado, ante la orden de desalojo de la Municipalidad de Capital. Estaba previsto que este martes demolieran el lugar que está en peligro de derrumbe. Los feriantes se instalaron en la vereda de calle General Paz, y pidieron trabajar en la calle un mes más hasta tener un lugar donde ir. La Policía colaboró para que la gente deje el lugar.
Feriantes del persa incendiado en Capital se niegan a dejar la vereda tras la orden de desalojo
Un conflicto entre feriantes del persa Mendoza, personal de la Municipalidad de Capital junto con preventores y policías, comenzó en la mañana de este martes en la puerta del persa Mendoza, en calle General Paz, a metros de calle España, espacio que se prendió fuego por completo a principios de febrero pasado por un cortocircuito.
Según el municipio, de los 65 feriantes que tenían allí sus puestos ya fueron reubicados 50 de ellos, mientras que otros 15 se quedaron en la vereda del persa incendiado, y montaron puestos callejeros para seguir trabajando.
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Cuando se enteraron que la Municipalidad los iba a desalojar para permitir la demolición del espacio, se opusieron y montaron guardias nocturnas para no ser sacados del lugar. Así fue como en la mañana de este martes, cuando les pidieron que se fueran, los trabajadores se negaron y aseguraron que no dejarán su lugar de trabajo.
Conflicto entre feriantes del persa y la Municipalidad de Capital
"No nos dejan estar en la vereda y no tenemos dónde ir. Les pedimos que nos dejen trabajar allí un mes más, hablamos en calle Patricias Mendocinas donde podríamos estar mientras nuestro lugar esté listo, también en calle Patricias Mendocinas, pero les pedimos que nos permitan estar acá un tiempo más. No lo hacemos porque queremos, sino porque nos pasó esto y tenemos que seguir trabajando", expresó una mujer que tenía un puesto en el persa incendiado.
Cuando personal municipal llegó alrededor de las 7 de este martes a la puerta del persa de calle General Paz, se encontraron con una especie de acampe, donde la gente no estaba dispuesta a irse.
Una señora que hablaba con los preventores, les dijo: "Ayer nos dijeron que nos teníamos que ir por el viento Zonda, porque corríamos peligro. Ahora nos dicen que es para remodelar. Nos quedaremos acá. No nos vamos a mover, que los camiones pasen por arriba de nosotros".
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A pesar de esta postura, los empleados municipales les aseguraron que fueron notificados para desalojar la vereda. Por pedido de la dueña del persa incendiado, estaba previsto que este martes comenzaran a demoler el espacio, pero los trabajadores se resistieron y comenzaron una protesta.
Insistieron en que no irán de allí y que continuarían trabajando en la vereda como lo hacen desde febrero pasado, cuando un incendio en el persa los dejó sin nada. Además, reclamaron la presencia de autoridades de la Municipalidad de Capital, y especialmente de la dueña del lugar, quien solicitó la orden de demolición.
Así quedó la feria persa luego del incendio
En la madrugada del 6 de febrero pasado un cortocircuito en el interior del persa Mendoza provocó fuego y un incendio imposible de parar. Fue el sereno quien advirtió lo ocurrido, quien salió a pedir ayuda y el sereno de otro persa colindante fue quien lo auxilió y llamó a los Bomberos.
A pesar de esto, el fuego arrasó con todos los locales del interior del espacio, y las pérdidas fueron totales. Incluso las llamas afectaron algunos locales del persa El Gigante, el cual estuvo unos días cerrado, hasta que luego de pericias y asegurarse que no había riesgos, volvieron a reabrirlo.
Cuatro meses más tarde, cuando se terminaron todas las medidas en el interior del espacio, el lugar está listo para ser demolido ya que hay un gran peligro de derrumbe, lo que puede originar otros problemas.
Antes de limpiar el espacio, se pudo ver cómo quedó por dentro.










